
Propio Comentario Nota exegética Orientaciones para la celebración
| ANTÍFONA DE ENTRADA | Jer 29,11.12.14 |
Yo tengo designios de paz, no de aflicción, dice el Señor. Me invocarán y yo los escucharé y los libraré de su esclavitud donde quiera que se encuentren.
Se dice Gloria
ORACIÓN COLECTA
Concédenos, Señor, tu ayuda para entregarnos fielmente a tu servicio, porque sólo en el cumplimiento de tu voluntad podremos encontrar la felicidad verdadera. Por nuestro Señor Jesucristo...
PRIMERA LECTURA
Trabaja con sus hábiles mano.
Del libro de los Proverbios: 31,10-13.19-20.30-31
Dichoso el hombre que encuentra una mujer hacendosa: muy superior a las perlas es su valor.
Su marido confía en ella y, con su ayuda, él se enriquecerá; todos los días de su vida le procurará bienes y no males.
Adquiere lana y lino y los trabaja con sus hábiles manos.
Sabe manejar la rueca y con sus dedos mueve el huso; abre sus manos al pobre y las tiende al desvalido.
Son engañosos los encantos y vana la hermosura; merece alabanza la mujer que teme al Señor.
Es digna de gozar del fruto de sus trabajos y de ser alabada por todos.
Palabra de Dios.
| SALMO RESPONSORIAL | Del salmo 127 |
R/. Dichoso el que teme al Señor.
Dichoso el que teme al Señor
y sigue sus caminos:
comerá del fruto de su trabajo,
será dichoso, le irá bien. R/.
Su mujer como vid fecunda
en medio de su casa;
sus hijos, como renuevos de olivo,
alrededor de su mesa. R/.
Ésta es la bendición del hombre que teme al Señor:
"Que el Señor te bendiga desde Sión,
que veas la prosperidad de Jerusalén,
todos los días de tu vida". R/.
SEGUNDA LECTURA
Que el día del Señor no los sorprenda como un ladrón.
De la primera carta del apóstol san Pablo a los tesalonicenses: 3,9-11.16-17
Hermanos: Por lo que se refiere al tiempo y a las circunstancias de la venida del Señor, no necesitan que les escribamos nada, puesto que ustedes saben perfectamente que el día del Señor llegará como un ladrón en la noche. Cuando la gente esté diciendo: "¡Qué paz y qué seguridad tenemos!", de repente vendrá sobre ellos la catástrofe, como de repente le vienen a la mujer encinta los dolores del parto, y no podrán escapar.
Pero a ustedes, hermanos, ese día no los tomará por sorpresa, como un ladrón, porque ustedes no viven en tinieblas, sino que son hijos de la luz y del día, no de la noche y las tinieblas.
Por lo tanto, no vivamos dormidos, como los malos; antes bien, mantengámonos despiertos y vivamos sobriamente.
Palabra de Dios.
| ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO | Jn 15,4.5 |
R/. Aleluya, aleluya.
Permanezcan en mí y yo en ustedes, dice el Señor; el que permanece en mí da fruto abundante. R/.
EVANGELIO
Porque has sido fiel en cosas de poco valor, entra a tomar parte en la alegría de tu señor.
+ Del santo Evangelio según san Mateo: 25,14-30
En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos esta parábola: "EI Reino de los cielos se parece también a un hombre que iba a salir de viaje a tierras lejanas; llamó a sus servidores de confianza y les encargó sus bienes. A uno le dio cinco talentos; a otro, dos; y a un tercero, uno, según la capacidad de cada uno, y luego se fue.
El que recibió cinco talentos fue enseguida a negociar con ellos y ganó otros cinco. El que recibió dos hizo lo mismo y ganó otros dos. En cambio, el que recibió un talento hizo un hoyo en la tierra y allí escondió el dinero de su señor.
Después de mucho tiempo regresó aquel hombre y llamó a cuentas a sus servidores.
Se acercó el que había recibido cinco talentos y le presentó otros cinco, diciendo: 'Señor, cinco talentos me dejaste; aquí tienes otros cinco, que con ellos he ganado'. Su señor le dijo: 'Te felicito, siervo bueno y fiel. Puesto que has sido fiel en cosas de poco valor te confiaré cosas de mucho valor. Entra a tomar parte en la alegría de tu señor'.
Se acercó luego el que había recibido dos talentos y le dijo: 'Señor, dos talentos me dejaste; aquí tienes otros dos, que con ellos he ganado'. Su señor le dijo: 'Te felicito, siervo bueno y fiel. Puesto que has sido fiel en cosas de poco valor, te confiaré cosas de mucho valor. Entra a tomar parte en la alegría de tu señor'.
Finalmente, se acercó el que había recibido un talento y le dijo: 'Señor, yo sabía que eres un hombre duro, que quieres cosechar lo que no has plantado y recoger lo que no has sembrado. Por eso tuve miedo y fui a esconder tu talento bajo tierra. Aquí tienes lo tuyo'.
El señor le respondió: 'Siervo malo y perezoso. Sabías que cosecho lo que no he plantado y recojo lo que no he sembrado. ¿Por qué, entonces, no pusiste mi dinero en el banco para que, a mi regreso, lo recibiera yo con intereses? Quítenle el talento y dénselo al que tiene diez. Pues al que tiene se le dará y le sobrará; pero al que tiene poco, se le quitará aun eso poco que tiene.
Y a este hombre inútil, échenlo fuera, a las tinieblas. Allí será el llanto y la desesperación' ".
Palabra del Señor.
Credo
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Que estos dones traídos a tu altar nos obtengan de ti, Señor y Dios nuestro, la gracia de servirte con amor y la felicidad eterna. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Prefacio dominical
| ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN | Sal 72,28 |
Mi felicidad consiste en estar cerca de Dios y en poner sólo en él mis esperanzas.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Señor, que nuestra participación en esta Eucaristía que tu Hijo nos mandó celebrar como memorial suyo, nos una siempre con el vínculo de tu amor. Por Jesucristo, nuestro Señor.
UNA LLAMADA A LA RESPONSABILIDAD
Con parábolas o comparaciones Jesús ya ha invitado a sus discípulos a la fidelidad (El criado fiel, Mt 24,45-51), a estar siempre atentos y preparados (Las jóvenes previsoras y las descuidadas, Mt 25,1-13)... ahora, con esta parábola de los talentos, hace una llamada a la responsabilidad de sacar adelante el trabajo por el Reino.
El hombre que se va de viaje a tierras lejanas es el mismo Jesús. Los servidores, sus discípulos. El encargo es parejo: continuar con el anuncio del Evangelio. Esto es lo que significa recibir los talentos.
Dos actitudes podemos descubrir en los que han recibido estos talentos:
1) transmitir y hacer fructificar lo que han recibido de Dios,
2) guardar o esconder lo que el Señor les ha dado.
A la hora de llamar a cuentas, a aquellos que han puesto a trabajar sus talentos, el Señor les dice: "Te felicito, siervo bueno y fiel. Puesto que has sido fiel en cosas de poco valor, te confiaré cosas de mucho valor. Entra a tomar parte en la alegría de tu señor". Aquel que tuvo miedo y escondió su talento, no encuentra sino un fuerte reproche: "Siervo malo y perezoso... ¿Por qué, entonces, no pusiste mi dinero en el banco para que, a mi regreso, lo recibiera yo con intereses?". En el fondo hay dos concepciones diferentes de Dios. Los dos primeros ven a un Dios que ama y confía en el hombre. El segundo ve a un dios demandante y severo, más amigo del castigo que del amor: "yo sabía que eras un hombre duro, que quieres cosechar lo que no has plantado y recoger lo que no has sembrado".
El evangelio de este domingo nos invita a revisar, primero, si creemos en el Dios de Jesús que ama y confia en el hombre o en un dios severo y castigador. Segundo, a ver cómo empleamos los talentos que el Señor nos ha dado: si los enterramos por temor o pereza o si los hemos puesto a producir con responsabilidad.
* 1ª lectura: Proverbios 31,10-13.19-20.30-31
Este texto es un poema acróstico en el que a cada letra del alfabeto hebreo corresponde una cualidad positiva de la figura femenina que se exalta, desde el punto de vista del hombre. Se trata del retrato ideal de la mujer que se ha dedicado responsable y eficazmente a sus propios deberes. Probablemente escuchamos las palabras de un maestro sapiencial, que instruye a sus alumnos que se preparan al matrimonio, presentándoles una figura ideal pero no imposible de encontrar.
Es significativo que el autor sapiencial haya elegido a una mujer como modelo de sabiduría y de compromiso. De ella se resaltan tres cualidades: la esposa fiel, desde la perspectiva de la relación conyugal; la dueña de casa, trabajadadora y providente sostén, para toda la familia; la mujer generosa, atenta a los necesitados que golpean a la puerta de su casa. Todo se resume en el v. 10: ''una mujer hacendosa: muy superior a las perlas es su valor", y en el v. 30: merece alabanza la mujer que teme al Señor". Una mujer con unos dotes humanos extraordinarios, con una sabiduría práctica maravillosa y con un sentido religioso profundo que orienta su vida cotidiana.
* 2ª lectura: 1 Tesalonicenses 5,1-6
Pablo habla del regreso de Jesús con una expresión familiar en la literatura profética bíblica: el "día del Señor". En consonancia con los antiguos profetas, el Apóstol enseña que el día del Señor vendrá sorpresivamente, "como un ladrón (v. 4) para aquellos que viven en las tinieblas. En cambio para los discípulos fieles, para "los hijos de la luz", debería ser todo lo contrario. Los cristianos "no vivamos dormidos", es decir, no vivamos en forma inconsciente e irresponsable, sino "mantengámonos despiertos y vivamos sobriamente".
Para Pablo el momento final es inminente, pero al mismo tiempo imprevisible. Por lo tanto, la auténtica vida cristiana debe estar marcada por una actitud de preparación y de vigilancia, de responsabilidad y de fidelidad activa a la palabra del Señor.
* 3ª lectura: Mateo 25,14-30
Esta parábola es una invitación a la vigilancia mientras se espera el regreso del Señor. Y como parábola debe ser interpretada en forma global, recordando que este tipo de género literario no pone el acento en los detalles de la narración, sino que propone una verdad fundamental a través de un relato ficticio, considerado en su globalidad y el cual posee algunos rasgos de exageración.
Los "talentos" no son simplemente las cualidades humanas de cada uno, ni los bienes que se poseen, aunque también éstos pueden ser incluidos en la categoría de talentos recibidos. Los talentos de la parábola, en el contexto del evangelio de Mateo, representan sobre todo la gracia de la que han sido objeto los discípulos, quienes han recibido gratuitamente la revelación de los misterios del reino y la misión de vivirlo y anunciarlo como comunidad mesiánica.
Los dos primeros siervos han sido responsables y activos con la gracia de la salvación recibida y representan al discípulo cristiano ideal que espera activamente la vuelta del Señor. Vigilar esperando la llegada del Hijo del hombre, que vendrá al final como juez y Señor, quiere decir ser fieles a través de un compromiso generoso y continuo. El talento no es una semilla que se entierra y crece por su cuenta; es el hombre quien imprime en él su dinamismo para hacerlo crecer. La colaboración humana es fundamental, aunque indudablementc esto comportará siempre un riesgo, una aventura, que sin embargo hay que correr.
El tercer siervo, en cambio, aparece descrito negativamente como "malo y perezoso". No es capaz ni siquiera de reconocer la gratuidad del patrón, sino que además proyecta sobre él su egoísmo y su incapacidad para establecer relaciones gratuitas. Su falta de compromiso y su irresponsabilidad delante del don recibido lo llevará al final a una condenación total. La pereza estéril y la irresponsabilidad de este siervo equivalen a la falta de fe y de confianza en el Señor. Tiene miedo. El diálogo con el tercer criado muestra la otra cara del dinamismo del trabajo humano. Así como los talentos confiados a manos operosas tienden a crecer, la pereza los deja inertes y el perezoso tiende a quedarse sin nada. ¿Para qué puede servir un dinero escondido y enterrado?
El desenlace final nos da la clave de todo. Premio y castigo tienen valor escatológico: al que produjo más, se le dará el mayor don posible; el que no produjo está destinado a la nada absoluta. Por eso a los dos primeros siervos se les llama "siervos buenos y fieles". Ellos han vivido a profundidad su experiencia de fe y han acogido en forma responsable el don del reino. Al tercer siervo se le llama inútil y se le destina a las tinieblas, al llanto y la desesperación.
Para Mateo, la experiencia de fe supone ante todo una relación personal con el Señor, que se expresa y se realiza a través de la fidelidad activa y dinámica como respuesta a la iniciativa gratuita de Dios.
SILVIO JOSÉ BÁEZ
Estamos terminando el Año cristiano. Nos quedan dos semanas: el 30 de noviembre empezaremos un nuevo ciclo con el primer domingo de Adviento.
Hoy escuchamos una llamada de Jesús al trabajo, a la vigilancia activa, con la hermosa parábola de los talentos, que tiene un mensaje muy claro e interpelante y que convendrá leer en su versión completa.
LA MUJER HACENDOSA
En la primera lectura se nos prepara a escuchar el evangelio con las palabras de alabanza que dedica el libro de los Proverbios a la mujer trabajadora (¿a la que ya existe o a la que sería el ideal?; el texto dice: "Dichoso" quien la "encuentra").
Ciertamente las circunstancias sociales de aquellos siglos no son las de ahora, por ejemplo en cuanto al papel que juega la mujer en la familia y en la sociedad. Entonces no se hablaba de la igualdad entre hombre y mujer, o de que ésta pudiera trabajar fuera de casa. El libro de los Proverbios alaba a esta mujer según los criterios de la sociedad de su época.
Pero el mensaje fundamental sigue en pie. No se trata de que la mujer esté siempre en casa, pero sí tal vez que es en su propia familia donde debe desarrollar sus mejores cualidades: que sea "hacendosa", eficaz en su trabajo, previsora, atenta a su marido y a sus hijos, y también a los necesitados y pobres. Una mujer que tiene su mejor riqueza, no tanto en la hermosura exterior, sino en sus cualidades humanas, sobre todo en su apertura generosa hacia los suyos y hacia los pobres. Cualidades que hacen que los demás se fien de ella y la aprecien.
En algunos pasajes del Evangelio se aplica este mismo deseo al hombre, como cuando Jesús habla del "servidor fiel y prudente, a quien su amo nombró encargado de toda la servidumbre para que le proporcionara oportunamente el alimento. Dichoso ese servidor, si al regresar su amo, lo encuentra cumpliendo con su deber" (Mt 24,45-46)
HACER FRUCTIFICAR LOS TALENTOS
Jesús, con su expresiva pedagogía, se inventa una parábola para transmitirnos su mensaje de vigilancia activa.
Cuando vuelve el dueño de su viaje, a los empleados a los que les había dado cinco o dos talentos los alaba y premia porque han sido creativos y los han hecho fructificar. Al que recibió sólo uno, lo critica y castiga, no porque haya robado algo, o porque no haya logrado sacar provecho de ese talento, sino porque ni siquiera lo ha intentado.
Todos hemos recibido talentos. Algunos son de orden natural: la vida, la salud, el mundo que nos rodea, las cualidades que cada uno pueda tener de inteligencia o de destreza humana. Otros, de orden espiritual sobre todo nosotros los cristianos, porque tenemos la suerte de creer en Cristo Jesús, de pertenecer a su Iglesia, de poder celebrar los sacramentos, de escuchar la Palabra iluminadora de Dios, y de tener seguramente a nuestro alrededor personas que nos animan con su ejemplo y sus palabras.
¿Hacemos fructificar esos dones? ¿Repercute ese "capital" que hemos recibido en bien de la familia o de la comunidad cristiana o de la sociedad? ¿O lo escondemos bajo tierra, perezosamente, con falsas excusas? Tendremos que examinarnos, no sólo de lo que hacemos mal, sino también de lo que no hacemos, de los "pecados de omisión": y eso en el ámbito de nuestra familia de la sociedad, y de la comunidad cristiana.
NO SABEMOS CUÁNDO
Nos pedirán cuentas de esos talentos que hemos recibido. Y no sabemos cuándo.
Pablo escribe a los de Tesalónica (en el primer escrito del Nuevo Testamento, por lo tanto antes de que estas mismas ideas las escribieran los evangelistas como provenientes de labios de Jesús) y les avisa que la hora fundamental nos llegará como un ladrón inesperado o como los dolores de parto a una mujer encinta. Y los invita a estar "despiertos" y que vivan "sobriamente" como "hijos de la luz y del día, no de la noche y las tinieblas".
Ciertamente no es la intención de Pablo, ni la de Jesús, que vivamos con angustia, pero sí que estemos vigilantes y preparados para las continuas ocasiones de encuentro con Dios en nuestra vida y, sobre todo, para la hora de nuestra muerte, que muchas veces llega imprevistamente. ¿Cómo vamos viviendo nuestros años: adormilados por las cosas de este mundo, o con la mirada claramente puesta en la meta de nuestra vida? ¿Cómo nos presentaremos ante el Juez, que es el mismo Cristo: con las manos vacías, o con el fruto de unos talentos que hemos sabido hacer fructificar?
J. ALDAZÁBAL
Se puede decir que los polos alrededor de los cuales están organizadas las lecturas de este domingo son, por una parte, el compromiso concreto e inteligente del ser humano en la multiplicidad de los dones y de las situaciones que se le ofrecen y, por otra, el compromiso de Dios, que envía a su Hijo para juzgar, pero sobre todo para valorar el bien.
El compromiso propio del ser humano puede fallar, sintiéndose seguro con la falsa seguridad del inmovilismo y de la superficialidad (el servidor que recibió sólo un talento y lo escondió). También el compromiso de Dios puede ser sometido a critica por parte del hombre. El servidor inactivo lo considera semejante al de un tirano ("eres un hombre duro") o de un explotador ("cosechas donde no sembraste y recoges donde no esparciste" Mt 25,24).
El señor se ha ido y ha dejado a sus servidores un amplio espacio de autonomía y de maniobra. Cada uno de ellos se industria según su propio estilo, para negociar o conservar el dinero que ha recibido. Es el gran espacio del compromiso personal, en el que cada uno trabaja con su fantasía, su sabiduría y su pasión, o, por el contrario, se abandona, tratando sólo de sobrevivir y de estar tranquilo.
El conocido himno con que se cierra el libro de los Proverbios (primera lectura) puede ser el retrato ideal de la entrega total en el propio campo de actividad y de realización. Es notable que la literatura sapiencial, que de ordinario no trata muy bien a las mujeres, haya escogido precisamente a una mujer como modelo de compromiso y de sabiduría. Se celebra el empeño de esa mujer en el trabajo de la casa (Pr 32,15), en la actividad comercial (vv. 16.24), en el compromiso social para con los pobres (v. 20). Pero lo que constituye su valor más alto es su riqueza humana: "Vale mucho más que las piedras preciosas" (v. 10). El "temor de Dios", es decir, su sentido religioso de la vida, es lo que sustenta todos esos valores (v. 30).
El juicio del Señor se manifiesta también sobre la responsabilidad personal de los servidores de la parábola y sobre su laboriosidad. Su larga ausencia y el retraso en su regreso son una característica de la venida del Hijo del hombre, como aparece también en otras parabolas. Pero, a su regreso, el Señor abre la puerta de su palacio y está dispuesto a dar su recompensa. Pasa ante Él la humanidad con todo lo bueno que ha sembrado, con la alegría que ha acompañado la construcción de un mundo mejor, con los frutos producidos por los retonos que el mismo Dios ha plantado (los talentos). A todos ellos Cristo llama a participar en su alegría y en su paz.
Y también pasa ante el Señor aquella parte de humanidad indiferente e incapaz, preocupada únicamente en forma egoísta de su hoy, cuyas manos conservan el talento recibido pero no lo hacen producir frutos de salvación para el mundo, y el juicio divino pone inexorablemente al desnudo los verdaderos valores y excluye claramente todo lo que no ha sido útil para la historia de la salvación.
Como los cristianos de Tesalónica (segunda lectura), somos llamados a vivir "como hijos de la luz y del día", realizando lo que es propio de nuestra vocación humana y cristiana. Como los servidores que recibieron cinco o dos talentos, somos llamados a un serio compromiso para hacer que los dones que hemos recibido fructifiquen para bien de todos. Que el Señor nos dé su gracia, al participar en nuestra Eucaristía, para que esto sea una realidad en nuestras vidas.
CARLOS SOLTERO, S.J.
LA PALABRA DE DIOS HOY
EL QUE ENTERRÓ SU DINERO
Hay que sacar pronto las "mil monedas" -o las quinientas o las cien que hemos enterrado. Hay que sacarlas y ponerlas a funcionar antes de que venga el Amo a pedirnos cuentas de ellas.