XXVIII DOMINGO ORDINARIO
11 de octubre 2009, Ciclo B

Propio     Comentario     Nota exegética     Orientaciones para la celebración

Proyecto de homilía     Dios Hoy




Casulla Verde

ANTÍFONA DE ENTRADA Sal 129,3-4

Si conservaras el recuerdo de nuestras faltas, ¿quién habría, Señor, que se salvara? Pero tú, Dios de Israel, eres Dios de perdón.


Se dice Gloria

ORACIÓN COLECTA

Te pedimos, Señor, que tu gracia nos inspire y acompañe siempre para que podamos descubrirte en todos y amarte y servirte en cada uno. Por nuestro Señor Jesucristo...


PRIMERA LECTURA

En comparación con la sabiduría, tuve en nada la riqueza.

Del libro de la Sabiduría: 7,7-11

Supliqué y se me concedió la prudencia; invoqué y vino sobre mí el espíritu de sabiduría. La preferí a los cetros y a los tronos, y en comparación con ella tuve en nada la riqueza. No se puede comparar con la piedra más preciosa, porque todo el oro, junto a ella, es un poco de arena y la plata es como lodo en su presencia.

La tuve en más que la salud y la belleza; la preferí a la luz, porque su resplandor nunca se apaga. Todos los bienes me vinieron con ella; sus manos me trajeron riquezas incontables.
Palabra de Dios.

SALMO RESPONSORIAL Del salmo 89

R/. Sácianos, Señor, de tu misericordia.

Enséñanos a ver lo que es la vida,
y seremos sensatos.
¿Hasta cuándo, Señor, vas a tener
compasión de tus siervos? ¿Hasta cuándo? R/.

Llénanos de tu amor por la mañana
y júbilo será la vida toda.
Alégranos ahora por los días
y los años de males y congojas. R/.

Haz, Señor, que tus siervos y sus hijos
puedan mirar tus obras y tu gloria.
Que el Señor bondadoso nos ayude
y dé prosperidad a nuestras obras. R/.

SEGUNDA LECTURA

La palabra de Dios descubre los pensamientos e intenciones del corazón.

De la carta a los hebreos: 4,12-13

Hermanos: La palabra de Dios es viva, eficaz y más penetrante que una espada de dos filos. Llega hasta lo más íntimo del alma, hasta la médula de los huesos y descubre los pensamientos e intenciones del corazón. Toda creatura es transparente para ella. Todo queda al desnudo y al descubierto ante los ojos de aquel a quien debemos rendir cuentas.
Palabra de Dios.

ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO Mt 5,3

R/. Aleluya, aleluya.

Dichosos los pobres de espíritu, porque de ellos es el Reino de los cielos. R/.

EVANGELIO

Ve y vende lo que tienes y sígueme.

+ Del santo Evangelio según san Marcos: 10,17-30

En aquel tiempo, cuando salía Jesús al camino, se le acercó corriendo un hombre, se arrodilló ante él y le preguntó: "Maestro bueno, ¿qué debo hacer para alcanzar la vida eterna?" Jesús le contestó: "¿Por qué me llamas bueno? Nadie es bueno sino sólo Dios. Ya sabes los mandamientos: No matarás, no cometerás adulterio, no robarás, no levantarás falso testimonio, no cometerás fraudes, honrarás a tu padre y a tu madre".

Entonces él le contestó: "Maestro, todo eso lo he cumplido desde muy joven". Jesús lo miró con amor y le dijo: "Sólo una cosa te falta: ve y vende lo que tienes, da el dinero a los pobres y así tendrás un tesoro en los cielos. Después, ven y sígueme". Pero al oír estas palabras, el hombre se entristeció y se fue apesadumbrado, porque tenía muchos bienes.

Jesús, mirando a su alrededor, dijo entonces a sus discípulos: "¡Qué difícil les va a ser a los ricos entrar en el Reino de Dios!" Los discípulos quedaron sorprendidos ante estas palabras; pero Jesús insistió: "Hijitos, ¡qué difícil es para los que confían en las riquezas, entrar en el Reino de Dios! Más fácil le es a un camello pasar por el ojo de una aguja, que a un rico entrar en el Reino de Dios".

Ellos se asombraron todavía más y comentaban entre sí: "Entonces, ¿quién puede salvarse?" Jesús, mirándolos fijamente, les dijo: "Es imposible para los hombres, mas no para Dios. Para Dios todo es posible".

Entonces Pedro le dijo a Jesús: "Señor, ya ves que nosotros lo hemos dejado todo para seguirte".

Jesús le respondió: "Yo les aseguro: Nadie que haya dejado casa, o hermanos o hermanas, o padre o madre, o hijos o tierras, por mí y por el Evangelio, dejará de recibir, en esta vida, el ciento por uno en casas, hermanos, hermanas, madres, hijos y tierras, junto con persecuciones, y en el otro mundo, la vida eterna".
Palabra del Señor.

Se dice Credo.

ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS

Acepta, Señor, nuestras ofrendas y concédenos que esta Eucaristía nos ayude a conseguir la gloria del cielo. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Prefacio para los domingos del Tiempo ordinario

Santo, Santo, Santo...

ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN Sal 33,11

Los que buscan riquezas, sufren pobreza y hambre; los que buscan al Señor, no carecen de nada.

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN

Te pedimos, Señor, humildemente, que el Cuerpo y la Sangre de tu Hijo que hemos recibido en alimento, nos comuniquen su misma vida. Por Jesucristo, nuestro Señor.

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Tempestad

"VE Y VENDE LO QUE TIENES... DESPUÉS, VEN Y SÍGUEME"

Estamos ante el asunto del seguimiento. En esta ocasión, quien busca a Jesús es un hombre rico, honesto, que cumple y respeta la ley. Su admiración por Jesús parece ser mucha: se le acerca corriendo, se arrodilla ante él, lo llama Maestro bueno". Es un hombre interesado en la trascendencia, en las cosas que dan sentido y fundamento a la vida. Su pregunta parece auténtica, de esas que salen del fondo del corazón, que comprometen, que muchas veces no nos animamos a formular: "¿qué debo hacer para alcanzar la vida eterna?". Jesús ve la sinceridad con que este hombre pregunta. ¡Qué diferentes son esas preguntas que con mala intención le hacen los fariseos! Jesús comienza por referirse a que sólo Dios es bueno. Esto equivale a resumir la primera tabla de los mandamientos. Enseguida enuncia explícitamente lo correspondiente a la segunda tabla, con un añadido importante (que sólo se encuentra en Marcos): "no cometerás fraudes". El hombre contesta: "Maestro, todo eso lo he cumplido desde muy joven". Jesús lo ve con amor. Ve en él a un hombre sincero, que busca, que quiere crecer humana y espiritualmente. Por eso le dice: "Sólo una cosa te falta: ve y vende lo que tienes, da el dinero a los pobres y así tendrás un tesoro en los cielos. Después ven y sígueme". Palabras que no tuvieron acogida en él, que lo entristecieron mucho. Jesús descubre que este hombre, que le había caído tan bien, tenía un apego que le impedía avanzar en el seguimiento, en el proceso de realización humana, de alcanzar la vida plena: el dinero. Por eso, cuando éste se va, Jesús le dice a sus discípulos: "¡Qué dificil les va a ser a los ricos entrar en el Reino de Dios!...". Y les pone una comparación muy severa: "Más fácil le es a un camello pasar por el ojo de una aguja, que a un rico entrar en el Reino de Dios". Pasar por el ojo de una aguja significa poner la confianza en Dios, tener el "espíritu de sabiduría" (ver la primera lectura), creer que para Dios todo es posible.

Ojalá que podamos decir con Pedro: "Señor, ya ves que nosotros lo hemos dejado todo para seguirte".

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Notas exegéticas

* 1ª lectura: Sabiduría 7,7-11

El libro de la Sabiduría fue escrito en Alejandría, al contacto con la cultura griega, entre los años 150 y 30 a.C. El autor coloca en boca de Salomón, personaje bíblico que es paradigma del sabio, una confesión personal sobre su experiencia de la sabiduría.

La sabiduría, en sentido bíblico, es eminentemente práctica. Consiste en saber vivir y conducirse según los valores más altos y nobles del ser humano. Es fruto de la oración (v. 7) y es el tesoro más grande que se puede adquirir (v. 11). Su expresión más alta es orientar la existencia según la voluntad de Dios: "el principio de la sabiduría es el temor del Señor" (Prov 1,7).

* 2ª lectura: Hebreos 4,12-13

En el texto original griego el autor asigna a la palabra de Dios cinco cualidades ("viva y eficaz", "tajante y penetrante", "capaz de juzgar": griego kritikós). La imagen de la "espada" en relación con la palabra de Dios se encuentra en otros textos de la Biblia (Sab 18,15; Ef 6,17). Que sea espada "de doble filo" indica su capacidad inexorable de penetración. La imagen evoca la ejecución por medio de la espada de una sentencia que emana de un proceso judicial (Deut 13,13-16; Rom 13,4).

La sentencia de Dios por medio de su palabra, se fundamenta en un juicio inapelable, ya que "toda creatura es transparente para ella, todo queda al desnudo y al descubierto ante los ojos de aquel a quien debemos rendir cuentas". Se describe el efecto penetrante de la palabra en el ser humano a través de un lenguaje antropológico greco-platónico, que indica la totalidad de la persona.

* 3ª lectura: Marcos 10,17-30

Mientras Jesús va de camino, se le acercó "un hombre" para saber cómo obtener la vida eterna (v. 17). El entusiasmo inicial del encuentro contrasta con la escena final cuando el desconocido se alejó triste "porque tenía muchos bienes" (v. 22).

El hombre llama a Jesús "Maestro bueno", Jesús precisa que "nadie es bueno sino sólo Dios" (v. 18). su respuesta refleja la concepción bíblica de Dios, que es bueno porque actúa con misericordia y socorre a los débiles y a los pobres. En el contexto del relato, para Jesús Dios es el bueno por excelencia porque hace posible lo que a los hombres resulta imposible (v. 27).

Con los mandamientos del decálogo que se refieren a la relación con el prójimo, Jesús indica a su interlocutor el camino para obtener la vida eterna (v. 19). Probablemente la parte del decálogo que se refiere a Dios, la ha resumido antes Jesús con su confesión sobre Dios, el único bueno. A aquel desconocido, que ha cumplido desde pequeño los mandamientos, Jesús lo mira con amor y le propone otro camino: "Ve y vende lo que tienes, da el dinero a los pobres y así tendrás un tesoro en los cielos. Después, ven y sígueme" (v. 21).

La práctica de los mandamientos de la antigua alianza, es insuficiente para ser discípulo de Jesús. El ofrece un principio orientador de la existencia que va más allá del decálogo:

a) ve y vende lo que tienes. El camino del seguimiento se inicia con "vender" lo que se posee, renunciando a toda clase de bienes y seguridades.

b) Da el dinero a los pobres. No es simple ascética. El discípulo renuncia para hacer de su vida un don para los pobres.

c) Sígueme. El imperativo "sígueme" se contrapone al "ve" inicial. El verbo seguir subraya la relación entre el que llama y el llamado. El discipulado culmina con la comunión de vida, de misión y de destino con Jesús.

La propuesta de Jesús no es para unos pocos elegidos, ni un consejo para los más generosos. Es la condición para ser discípulo y heredar la vida eterna. Aquel desconocido no fue capaz de seguir a Jesús: "tenía muchos bienes". No fueron suficientes ni la palabra de Jesús, ni su mirada amorosa. Aquel hombre "se quedó con sus mandamientos y sus riquezas" (L. Alonso Schokel).

Esto da a Jesús la ocasión para comentar lo difícil que es para un "rico" entrar en el reino de Dios. La autosuficiencia frente a Dios y el egoísmo y la insensibilidad frente a los demás, se lo impiden. Con la hipérbole del camello y de la aguja, Jesús insiste sobre lo mismo. Desde una perspectiva humana, su propuesta parece absurda e imposible. Por eso Jesús asegura que llegar a ser sus discípulos es un don del poder salvador de Dios: "Es imposible para los hombres, mas no para Dios. Para Dios todo es posible" (v. 27).

La intervención final de Pedro permite al evangelista describir la situación de la comunidad cristiana, en donde la comunión de bienes y la relación fraterna anticipa la plenitud de vida prometida por el Señor.

SILVIO JOSÉ BÁEZ

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Orientaciones para la celebración

CADA DOMINGO ES UNA OPORTUNIDAD

Las lecturas de cada domingo nos ofrecen la oportunidad de poder ir dibujando lo que podríamos llamar el retrato espiritual del hombre de fe; se trata de ir configurando la propia vida para que, cada día, aligerada de las trabas y de las cargas que podrían impedir avanzar, el propio corazón vea con claridad el camino que hay que hacer para configurarse al Cristo glorioso, y convertirse en verdadero discípulo. Cada domingo encontramos una propuesta de progreso y de interiorización de la vida espiritual, no sólo de carácter personal, sino también comunitario. La Palabra debe ser acogida por toda la Asamblea, y por lo tanto, toda la Asamblea es también responsable de la acogida y la puesta en práctica de lo que hemos escuchado. Todos somos corresponsables. Hoy, a través de las lecturas, estamos invitados a reflexionar sobre el concepto riqueza y sus consecuencias.

PRIMER PASO: SER VERDADERAMENTE SABIOS

Tenemos que darnos cuenta de que para ser sabio según Dios, debemos tomar conciencia de nuestra propia pobreza, de nuestras propias limitaciones; que no se trata de acumular conocimientos como si fuéramos una enciclopedia ambulante, sino de tener la lucidez para saber lo que es realmente importante para uno mismo y para los demás. El texto de hoy pone en labios del rey Salomón los criterios que debe tener para su desarrollo personal, como también los que son necesarios para servir a sus "súbditos". En cada momento tiene que saber lo que es verdaderamente importante. Pero como uno que tiene conciencia de su pobreza, mendiga a Dios; ruega a Dios para que le dé entendimiento, capacidad de discernimiento, y esta capacidad es más importante que poseer el poder, las riquezas y la salud.

SEGUNDO PASO: ACOGEDORES SINCEROS DE LA PALABRA, SIN NINGÚN PRE-JUICIO

Probablemente si en nuestras asambleas preguntáramos si hay alguien que tiene conciencia de no tener demasiados valores ni demasiadas convicciones, la respuesta sería muy previsible, pero si lo enfocáramos diciendo si creemos que en la asamblea hay alguien que parezca vivir sin valores ni demasiadas convicciones es muy posible que, en lugar de mirarnos a nosotros mismos, observaríamos a nuestro alrededor y quizá tendríamos la tentación de señalar a alguien. El fragmento de la Carta a los hebreos nos invita a mirarnos a nosotros mismos, y a dejarnos interrogar por la Palabra de Dios. Nos ha dicho que "es más penetrante que una espada de dos filos". Dicho de otra manera, que va a fondo. Se trata, sin embargo, de ver si permitimos que vaya a fondo. Lo que convendría revisar es si ya estamos convencidos de lo que tenemos que hacer y que, por lo tanto, no necesitamos revisarnos: conocemos nuestros valores y nuestras convicciones. Posiblemente no nos sintamos pobres, porque desde siempre ya sabemos lo que tenemos que hacer y, por esto, no tenemos que rogar a Dios para que nos ilumine. Quizá, sin darnos cuenta, nos sentimos tan ricos, tan seguros, que hace que nuestras convicciones se hayan endurecido, y esto hace muy difícil que nos dejemos interrogar por lo nuevo que siempre lleva la Palabra de Dios. Hemos levantado muros de defensa en nuestro interior que impiden dejamos interrogar, por miedo seguramente a perder lo que con tanto esfuerzo consideramos consolidado, pero que al fin y al cabo son prejuicios religiosos y espirituales.

TERCER PASO: DESPRENDERNOS DE TODO LO QUE NOS IMPIDE SEGUIR A CRISTO

El hombre que nos presenta el evangelio es una buena persona: no hace nada que pueda perjudicar a otro. La lista de los mandamientos, excepto el de honrar al padre y a la madre, hace referencia a la posibilidad de perjudicar al prójimo. Tiene unos buenos principios, pero para poseer la vida eterna es preciso ir más allá. Jesús, como Maestro, hace conocer el camino de crecimiento espiritual para avanzar hasta el reino. El evangelista subraya el sentimiento de Jesús ("lo miró con amor"); al tiempo que también remarca las actitudes iniciales de aquel hombre: corre (manifiesta así una actitud activa), se arrodilla (subraya la actitud humilde y de aceptación como Maestro); aunque también hace ver el obstáculo que impide su progreso espiritual. El evangelio nos dice que la riqueza le condiciona de tal manera que le impide poder oír la Palabra para que ésta penetre hasta lo más hondo de su vida. No podía prescindir de lo que él valoraba más. La gran cuestión es la de darnos cuenta de qué hay en la vida humana que contradice los buenos sentimientos de seguir a Jesús; de tal manera que se haga evidente lo que cuesta o que se ha hecho tan imprescindible que impide seguir a Jesús. Es el indicio de que somos ricos en esto.

LUIS PLANAS

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Proyecto de homilía

Esta sección del evangelio de Marcos está estructurada por los tres anuncios de la pasión, y en ella se continúa la instrucción a los discípulos sobre el misterio escondido en Jesús, el Hijo del hombre. Se le presenta al creyente el misterio del destino de este Mesías, que no lleva a cabo su misión por medio del triunfo o del poder, sino por medio del sufrimiento y de la muerte.

El discípulo es invitado a integrarse en esta lógica, abandonando sus esquemas mundanos. A eso vienen estas enseñanzas de Jesús sobre las riquezas y el llamamiento del discípulo. La abundancia de bienes materiales puede ser una barrera insalvable que dificulta la conversión y el seguimiento de Jesús; solamente un milagro de la gracia divina, para la cual no hay nada imposible (Mc 10,27), puede arrancar al rico de su miseria humana y espiritual, e introducirlo en el camino de Cristo, que es un camino de abnegación y de pobreza.

En el diálogo entre Pedro y Jesús, después del llamamiento fracasado de aquel hombre rico, se emplean dos pares de verbos. Pedro usa los verbos "dejar" y "seguir", aludiendo al primer llamado de Jesús a orillas del lago de Tiberíades (Mc 1,16-20). Jesús modifica la expresión de Pedro con una pareja de palabras más positiva: "dejar" y "recibir". La entrega de algunas realidades terrenas a Jesús no significa su desaparición, sino su valorización. Una profunda alegría, una seguridad y una paz inesperadas son ya, en el presente, la herencia permanente de quien ha renunciado a cualquier apego y posesión, para adherirse a Cristo y a su evangelio.

La misma celebración del primado de los auténticos valores y de la sabiduría la encontramos en el texto que leemos como primera lectura. Desfilan ante Salomón los bienes materiales: cetros, tronos, riquezas, piedras preciosas...Todos son para él como un puñado de arena, como lodo, comparados con la prudencia y la sabiduría, los valores auténticamente humanos y espirituales, los únicos que pueden hacer verdaderamente rica la existencia del ser humano.

Marcos, consciente del destino que se está perfilando ante Jesús, añade al "ciento por uno" el "con persecuciones" (Mc 10, 30); lo cual no es sólo una nota realista que las primeras comunidades cristiana experimentaron con especial violencia, sino que es un rasgo más que distingue al discípulo: «El servidor no es más que su amo; si a mí me han perseguido, también los perseguirán a ustedes" (Jn 15,20).

La radicalidad de la opción que Jesús propone al discípulo es iluminada por el pasaje de la Carta a los Hebreos sobre la Palabra de Dios (segunda lectura). Este texto es como una celebración de la eficacia de la Palabra divina y de su radicalidad total. Todo el conjunto del ser humano es penetrado, sondeado y conquistado por la fuerza de esa Palabra. La Palabra de Dios es siempre provocación, espada, lluvia fecundante, revelación. La medida de nuestra auténtica comprensión y aceptación de esa Palabra se hace visible sobre todo en la fuerza de provocación que ella tiene en nuestra vida.

Dejémonos, pues, provocar por la Palabra de Dios que escuchamos en la Eucaristía. Que, a través de ella, el Señor nos ayude a comprender mejor lo que somos y lo que nos falta como discípulos suyos.

CARLOS SOLTERO, S.J.

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LA PALABRA DE DIOS HOY

LOS POBRES, EL GRAN CAMINO PARA EL CIELO:

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