XVI DOMINGO ORDINARIO
19 de julio 2009, Ciclo B

Predicando

Propio     Comentario     Nota exegética     Orientaciones para la celebración

Proyecto de homilía     Dios Hoy




Casulla Verde

ANTÍFONA DE ENTRADA Sal 53,6.8

Señor Dios, tú eres mi auxilio y el único apoyo de mi vida; te ofreceré de corazón un sacrificio y te daré gracias, Señor, porque eres bueno.


Se dice Gloria

ORACIÓN COLECTA

Míranos, Señor, con amor y multiplica en nosotros los dones de tu gracia para que, llenos de fe, esperanza y caridad, permanezcamos siempre fieles en el cumplimiento de tus mandatos. Por nuestro Señor Jesucristo...


PRIMERA LECTURA

Reuniré el resto de mis ovejas y les pondré pastores.

Del libro del profeta Jeremías: 23,1-6

¡Ay de los pastores que dispersan y dejan perecer a las ovejas de mi rebaño!, dice el Señor.

Por eso habló así el Señor, Dios de Israel, contra los pastores que apacientan a mi pueblo: "Ustedes han rechazado y dispersado a mis ovejas y no las han cuidado. Yo me encargaré de castigar la maldad de las acciones de ustedes. Yo mismo reuniré al resto de mis ovejas, de todos los países a donde las había expulsado y las volveré a traer a sus pastos, para que ahí crezcan y se multipliquen. Les pondré pastores que las apacienten. Ya no temerán ni se espantarán y ninguna se perderá.

Miren: Viene un tiempo, dice el Señor, en que haré surgir un renuevo en el tronco de David: será un rey justo y prudente y hará que en la tierra se observen la ley y la justicia. En sus días será puesto a salvo Judá, Israel habitará confiadamente y a él lo llamarán con este nombre: 'El Señor es nuestra justicia' ".
Palabra de Dios.

SALMO RESPONSORIAL Del salmo 22

R/. El Señor es mi pastor, nada me faltará.

El Señor es mi pastor, nada me falta;
en verdes praderas me hace reposar
y hacia fuentes tranquilas me conduce
para reparar mis fuerzas. R/.

Por ser un Dios fiel a sus promesas,
me guía por el sendero recto;
así, aunque camine por cañadas oscuras,
nada temo, porque tú estás conmigo.
Tu vara y tu cayado me dan seguridad. R/.

Tú mismo me preparas la mesa,
a despecho de mis adversarios;
me unges la cabeza con perfume
y llenas mi copa hasta los bordes. R/.

Tu bondad y tu misericordia me acompañarán
todos los días de mi vida;
y viviré en la casa del Señor
por años sin término. R/.

SEGUNDA LECTURA

Cristo es nuestra paz; él ha hecho de los judíos y de los no judíos un solo pueblo.

De la carta del apóstol san Pablo a los efesios: 2,13-18

Hermanos: Ahora, unidos a Cristo Jesús, ustedes, que antes estaban lejos, están cerca, en virtud de la sangre de Cristo.

Porque él es nuestra paz; él hizo de los judíos y de los no judíos un solo pueblo; él destruyó, en su propio cuerpo, la barrera que los separaba: el odio; él abolió la ley, que consistía en mandatos y reglamentos, para crear en sí mismo, de los dos pueblos, un solo hombre nuevo, estableciendo la paz, y para reconciliar a ambos, hechos un solo cuerpo, con Dios, por medio de la cruz, dando muerte en sí mismo al odio.

Vino para anunciar la buena nueva de la paz, tanto a ustedes, los que estaban lejos, como a los que estaban cerca.

Así, unos y otros podemos acercarnos al Padre, por la acción de un mismo Espíritu.
Palabra de Dios.

ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO Jn 10,27

R/. Aleluya, aleluya.

Mis ovejas escuchan mi voz, dice el Señor; yo las conozco y ellas me siguen. R/.

EVANGELIO

Andaban como ovejas sin pastor.

+ Del santo Evangelio según san Marcos: 6,30-34

En aquel tiempo, los apóstoles volvieron a reunirse con Jesús y le contaron todo lo que habían hecho y enseñado. Entonces él les dijo: "Vengan conmigo a un lugar solitario, para que descansen un poco". Porque eran tantos los que iban y venían, que no les dejaban tiempo ni para comer.

Jesús y sus apóstoles se dirigieron en una barca hacia un lugar apartado y tranquilo. La gente los vio irse y los reconoció; entonces de todos los poblados fueron corriendo por tierra a aquel sitio y se les adelantaron.

Cuando Jesús desembarcó, vio una numerosa multitud que lo estaba esperando y se compadeció de ellos, porquç andaban como ovejas sin pastor, y se puso a enseñarles muchas cosas.
Palabra del Señor.

Se dice Credo.

ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS

Dios nuestro, que con la muerte de tu Hijo llevaste a término y perfección los sacrificios de la antigua alianza, acepta y bendice estos dones, como aceptaste y bendijiste los de Abel, para que lo que cada uno te ofrece, sea de provecho para la salvación de todos. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Prefacio para los domingos del Tiempo ordinario

Santo, Santo, Santo...

ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN Apoc 3,20

Miren que estoy a la puerta y llamo, dice el Señor; si alguno oye mi voz y me abre, entraré en su casa y cenaré con él, y él conmigo.

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN

Señor, tú que nos has concedido participar en esta Eucaristía, míranos con bondad y ayúdanos a vencer nuestra fragilidad humana para poder vivir como hijos tuyos. Por Jesucristo, nuestro Señor.

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Tempestad

DESCANSAR CON JESÚS

Los Doce regresan de la misión y se reunen de nuevo con Jesús. Llegan cansados, pero muy contentos. Le cuentan todo lo que habían hecho y enseñado: cómo fueron de pueblo en pueblo, anunciando la buena nueva del Reino; cómo consolaron y curaron a los enfermos; cómo expulsaron demonios en su nombre... La alegría es inmensa. Todo parece indicar que la misión fue un éxito. Son tantos los que ahora acuden a ellos, que ya no tienen ni tiempo para comer. Por eso Jesús les dice: "Vengan conmigo a un lugar solitario, para que descansen un poco". El reposo de los apóstoles, más que ambientado en un escenario geográfico concreto, es situado junto a una persona. Junto a Jesús es donde recuperan las fuerzas y se reaniman. En este caso, sin embargo, el intento de estar a solas con Jesús fracasa. La gente busca a Jesús, inquiere, se informa y consigue enterarse, a dónde ha ido. Se pasan la voz, hombres y mujeres corren por tierra para esperar a Jesús cuando desembarque. Era una numerosa multitud hambrienta y necesitada. A pesar de verse obstaculizado en su búsqueda de soledad y descanso, Jesús no pierde el control de sí mismo ni se frustra. No hay en sus ojos una mirada de enojo o reproche... al contrario, descubrimos una mirada de ternura y compasión: "se compadeció de ellos, porque andaban como ovejas sin pastor". Se había retirado con sus discípulos por un acto de amor, y por eso puede pasar, con libertad, de dicha búsqueda al encuentro con la gente. El reposo consistirá ahora en hacer reposar a otros, escucharlos en sus problemas, atenderlos, darles de comer.

El evangelio de este domingo nos invita a descubrir y encontrar a Jesús tanto en el descanso, en el silencio, en la oración, como en el trabajo, ahí donde la gente busca y espera algo de nosotros.

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Notas exegéticas

* 1ª lectura: Jeremías 23,1-6

A través de las conocidas imágenes bíblicas del pastor y el rebaño para hablar de las relaciones entre Dios y el pueblo, Jeremías critica la conducta y el gobierno de los reyes de Israel, a los cuales se les consideraba como pastores del pueblo (v. 1). se han enriquecido a sí mismos, no han cumplido ni se han preocupado de hacer cumplir la ley del Señor, no se han interesado de los más pobres del país, han vivido dominados por intereses egoístas y vendidos a las potencias extranjeras. La víctima de toda esta situación es el pueblo, sobre todo los sectores más necesitados de la sociedad.

Jeremías anuncia que Dios mismo intervendrá en la historia, para castigar a los reyes y para pastorear personalmente al pueblo (vv. 2-3). Pondrá al frente del pueblo pastores que lo apacentarán con responsabilidad (v. 4). Anuncia la llegada de un "renuevo en el tronco" de David, un auténtico rey-pastor, "que será un rey justo y prudente y hará que en la tierra se observen la ley y la justicia". El oráculo tiene orientación mesiánica. En esa época el rey se llamaba Sedecías, en hebreo: "El Señor-mi justicia". Para Jeremías Sedecías es el símbolo de la insuficiencia humana, de la irresponsabilidad de los pastores y de los límites de la monarquía. El nombre del nuevo rey: "El Señor es nuestra justicia", más que un nombre, designa el proyecto mesiánico de Dios. La justicia, en sentido bíblico, designa la salvación que Dios realiza en la historia, restituyendo al hombre la posibilidad de volver a entrar en alianza con él.

* 2ª lectura: Efesios 2,13-18

"Cristo es nuestra paz" (v. 14). La paz, el shalom bíblico, designa la plenitud de todos los bienes a los que puede aspirar la humanidad. Una de las expresiones más significativas de esta paz es la destrucción de las divisiones entre los hombres, incluida la provocada por las distinciones religiosas. Cristo ha hecho de judíos y gentiles "un solo pueblo; él destruyó... la barrera que los separaba". Ha abolido todo lo que era un obstáculo para la comunión humana y un estorbo para reconocer la dignidad de la persona humana (vv. 14-15). Ha donado gratuitamente la paz mesiánica a todos sin distinción, invalidando todas las separaciones y segregaciones en medio de la humanidad y ofreciendo a todos la experiencia de la plenitud de comunión con el Padre (v. 18).

* 3ª lectura: Marcos 6,30-34

Después de la misión a la que fueron enviados, "los apóstoles volvieron a reunirse con Jesús" (v. 30). Le cuentan todo lo que han "hecho" y lo que han "enseñado" (v. 30). Los dos verbos, "hacer" y "enseñar", sintetizan la doble tarea que Jesús les había encargado en el momento que constituyó el grupo: fueron elegidos para predicar y expulsar los demonios (Cfr. Mc 3,15).

La gente que sigue a Jesús y al grupo de los Doce es siempre mucha: "eran tantos los que iban y venían que no les dejaban tiempo ni para comer" (v. 31 b). Entonces Jesús mismo decide ir a un lugar apartado con los suyos. Él mismo, que había tomado la iniciativa de enviarlos en misión, ahora se adelanta para invitarlos a descansar (v. 31 a). De este modo se realiza el segundo objetivo para el que había elegido a los Doce: "para que se quedaran con él" (Mc 3,14).

La segunda parte del texto relata un hecho imprevisto que interrumpe el descanso de los apóstoles con Jesús. La gente que los vio alejarse, los siguió desde los pueblos cercanos y se les adelantó (v. 33). Al llegar Jesús vio a la multitud y tuvo compasión de ellos (v. 34 a). Con la última frase, Marcos describe el sentimiento de Jesús con el verbo griego splagknízomai, que indica la conmoción y la misericordia que brotan de las entrañas. Con el mismo verbo ha descrito antes el sentimiento de Jesús delante del leproso que le pide ser curado (Mc 1,41); Lucas, lo usa para hablar de la misericordia del buen samaritano (Lc 10,29-37) y del Padre que recibe al hijo que vuelve a la casa (Lc 15,11-32); Mateo utiliza el mismo verbo para describir los sentimientos del patrón que perdona la deuda al siervo (Mt 18,23-35).

Jesús experimenta una misericordia profunda que lo conmueve interiormente. La gente es descrita como "ovejas sin pastor", indicando así su estado de desorientación y desconcierto por falta de pastores que sepan guiarlos. Marcos no nos dice nada sobre las expresiones exteriores que pudieron hacer visible la misericordia de Jesús, sino que nos describe el estado interior de su corazón. De su corazón brota su actividad: "se puso a enseñarles muchas cosas". Aquella enseñanza no sólo llena el vacío dejado por los líderes judíos, sino que hace presente la compasión y el amor de Dios hacia su pueblo.

SILVIO JOSÉ BAEZ

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Orientaciones para la celebración

Los discípulos (primera vez que Marcos los llama apóstoles) vuelven de la misión a la que Jesús los había enviado, que leíamos el domingo pasado, y "volvieron a reunirse con Jesús". Después de un intento de descanso, "una multitud" los viene a encontrar y Marcos formula la actitud de Jesús y su misterio: "se compadeció de ellos, porque andaban como ovejas sin pastor; y se puso a enseñarles muchas cosas".

USTEDES HAN DISPERSADO A MIS OVEJAS

Jeremías habla en los últimos días del reino de Judea antes del exilio. En nombre de Dios acusa y condena a los reyes y responsables del pueblo, que son llamados pastores, porque "ustedes han rechazado y dispersado a mis ovejas y no las han cuidado". Sorprende que Dios defienda a la gente sencilla del pueblo, y diga que son "sus ovejas". Entonces, y ahora, la gente del pueblo queda en un segundo nivel, cuando no es directamente olvidada, despreciada o utilizada por el poder. El Dios de Israel sale a defenderlas. En aquel momento la autoridad era al mismo tiempo civil y religiosa. Hoy los dos campos están claramente diferenciados, por lo menos entre nosotros, pero el problema sigue siendo el mismo. Dios condena a los que tienen autoridad, del tipo que sea, y hacen mal y dispersan al pueblo, que son "sus ovejas".

Y aquí aparece la experiencia mística del hombre bíblico creyente: "Yo mismo reuniré al resto de mis ovejas de todos los países a donde las había expulsado y las volveré a traer a sus pastos". Este "Yo mismo, oráculo del Señor", empieza a expresar el núcleo de la revelación ante la humanidad perdida, abandonada, oprimida.

SE COMPADECIÓ DE ELLOS, PORQUE ANDABAN COMO OVEJAS SIN PASTOR

Jeremías no podía anunciar sino un "rey justo y prudente" (1ª lectura). La realización de aquel anuncio va mucho más allá, o mucho más acá; es Jesús, el verdadero "buen pastor" (Jn 10), la presencia del "Yo mismo" de Dios entre nosotros. Y no como rey poderoso, sino como servidor sencillo, uno del pueblo, sin ningún título entre los grandes de Israel, que no tiene tiempo ni de comer. Jesús ante la multitud, compadeciéndose de ella, es el signo de la actitud de Dios ante toda la humanidad. Es verdad que entre los hombres hay gente sencilla, y la hay con inteligencia, y poder, y dirigen el mundo. Visto, sin embargo, el conjunto de la humanidad, todos entramos, de una u otra manera, en la misma calificación: perdidos y a tientas, como ovejas sin pastor.

El final del fragmento evangélico es sorprendente y aleccionador: "y se puso a enseñarles muchas cosas". Después, Juan elaborará la imagen del Pastor y dirá que ama a sus ovejas hasta dar la vida por ellas. Marcos pone de relieve el núcleo. La manera como Jesús realiza el anuncio del Antiguo Testamento "Yo mismo reuniré al resto de mis ovejas", es ésta: instruye largamente a la gente, al pueblo, nuestra humanidad. Jesús habla de Dios, de la vida, del amor, de la esperanza; instruye para que la gente escuche, abra el corazón, participe de su experiencia y así aprenda personalmente cuál es la verdad y la vida. La verdadera obra de Dios no es escoger nuevos dirigentes desde fuera, sino por su Palabra ofrecer a todos el Espíritu de amor, de vida, de esperanza. Es así como nos convertimos en sus ovejas, y precisamente por esto en personas nuevas, que entienden personalmente el valor del amor, del desprendimiento, del servicio, de la esperanza; personas que creen y viven. Esto no se puede dar nunca por acabado. Somos personas y cristianos en la medida en que escuchamos, rezamos, abrimos el corazón y dejamos que su palabra penetre en nuestra vida.

ÉL ES NUESTRA PAZ, ÉL HIZO DE LOS JUDIOS Y DE LOS NO JUDIOS UN SOLO PUEBLO

La Carta a los efesios resume así la obra salvadora de Jesucristo. "Él hizo de los judíos y de los no judíos un solo pueblo; él destruyó en su propio cuerpo, la barrera que los separaba: el odio". La primera enseñanza de Jesús es la del amor, y esto es lo que él mismo ha vivido hasta la cruz. Todos sabemos hoy qué significan la oposición y el enfrentamiento de los grupos humanos y de los pueblos. De hecho, los grandes sufrimientos de nuestra humanidad actual se pueden reducir a esto. Constantemente levantamos "barreras" que separan, tanto morales como físicas; nosotros y los demás. La obra salvadora de Jesús es destruir estas barreras y hacerlo allí donde son realmente fuertes: en la cabeza y en el corazón. Todos hemos experimentado cuán duros e indestructibles pueden ser los argumentos que justifican el alejamiento, la condena, el olvido, el desprecio, incluso el insulto, la agresión, la violencia. La fe cristiana dice y repite que estas barreras pueden y deben ser destruidas, aunque la lógica humana diga que es imposible, incluso absurdo. Lo ha hecho Jesús, con su Palabra y su Espíritu de amor y de perdón, y con su muerte en la cruz, dándose él del todo al Padre, abriendo así el camino, el único, de la Paz.

GASPAR MORA

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Proyecto de homilía

Jeremías acentúa, en su situación histórica personal, los contrastes entre perspectiva humana y perspectiva divina de la misión profética, que ya encontrábamos en Amós el domingo anterior. La experiencia humana y psicológica de Jeremías es dramática. Él es un hombre que ama a su pueblo y teme la desgracia que le anuncia; pero es también un auténtico profeta que no puede dejar de desear que se cumpla la palabra de Dios, tanto que a causa de ella se enfrenta con el poder político y religioso de Jerusalén.

En los dos oráculos que nos presenta la primera lectura, se da un juicio sobre la autoridad política de la época de Jeremías. Al anunciar el reino mesiánico del futuro, el rey Sedecías (Cfr. 2 Re 24,17-20) aparece como un símbolo de la insuficiencia humana; mientras que la esperanza mesiánica se concentra en un soberano llamado "retoño justo", que reivindicará el derecho y la justicia. El nombre con que lo llamarán -"El Señor es nuestra justicia" (Jer 23,6) no tanto designa a ese nuevo rey davídico, cuanto el proyecto que Dios realizará por medio de él: el reino de justicia de la esperanza mesiánica. En otro pasaje (3,15-17), Jeremías aplica eso a toda la descendencia de David, cuya sucesión llegará hasta "Jesucristo, Hijo de David" (Mt 1,1).

En el evangelio entra en acción Jesús, "nuestra justicia". La palabra "justicia" en el lenguaje de la Biblia, cuando se habla de Dios, se refiere a la intervención liberadora que el Señor lleva a cabo continuamente en nuestra historia.

Marcos, en el párrafo que introduce la llamada "sección de los panes", nos presenta dos intervenciones de Jesús. La primera está destinada a sus discípulos: después de la primera experiencia misionera de los discípulos, Jesús quiere quedarse solo con ellos, (Mc 6,30-32), para que tengan descanso y paz; pero también, seguramente, para verificar los resultados de su misión y su fidelidad a las instrucciones recibidas, para ayudarlos a crecer en su familiaridad con el Maestro y darles un conocimiento más profundo del misterio mesiánico.

La segunda acción de Jesús se dirige a aquellas "ovejas sin pastor", de las que hablaba ya Jeremías (23,3). Como lo hace Dios, Jesús "se conmueve" por ellas y se pone a guiar ese rebaño desbandado y abusado. La conmoción de Jesús se refería, en primer lugar, al hambre material de la multitud; pero Marcos la orienta también hacia una dimensión más profunda: «Se puso a enseñarles muchas cosas» (6,34). Antes del pan, Cristo ofrece el alimento de su palabra. De ese modo, las características mesiánicas de la primera lectura llegan a su plena actuación en Jesús,"Buen Pastor".

La celebración de la función de Cristo en la historia es también el centro del pasaje de la Carta a los efesios que nos ofrece la segunda lectura. La obra fundamental de Cristo es esencialmente de paz y libertad, y esa paz tiene una expresión significativa en la destrucción de divisiones y barreras. La imagen del "muro divisorio" (Ef 2,14) la toma Pablo del mismo templo de Jerusalén, en donde un muro prohibía a los paganos entrar en el espacio sagrado reservado solamente a los judíos. Con Cristo retornan la paz y la unidad para la humanidad entera; en virtud de su sangre quedan abolidas lejanías y separaciones. El plan de salvación de Dios, anunciado por Jeremías, llega así a la plenitud de su actuación.

¡Que nuestra participación en la Eucaristía nos ayude a realizar mejor cada día ese plan salvador de nuestro Dios!

CARLOS SOLTERO, S.J.

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LA PALABRA DE DIOS HOY

NO LES DEJABAN TIEMPO NI PARA COMER