II DOMINGO DE ADVIENTO
06 de diciembre 2009, Ciclo C

Propio     Comentario     Nota exegética     Orientaciones para la celebración

Proyecto de homilía     Dios Hoy


ORACION PARA ENCENDER
EL SEGUNDO CIRIO
DE LA CORONA DE ADVIENTO

Los profetas mantenían encendida
la esperanza de Israel.
Nosotros, como un símbolo,
encendemos estas dos velas.
El viejo tronco está rebrotando,
florece el desierto...
La humanidad entera se estremece
porque Dios se ha sembrado en nuestra carne.
Que cada uno de nosotros, Señor,
te abra su vida para que brotes,
para que florezcas, para que nazcas,
y mantengas en nuestro corazón
encendida la esperanza.
¡Ven pronto, Señor! ¡Ven, Salvador!



Casulla_Verde

ANTÍFONA DE ENTRADA Cfr. Is 30,19.30

Pueblo de Sión, mira que el Señor va a venir para salvar a todos los hombres y dejará oír la majestad de su voz para alegría del corazón de ustedes.


No dice Gloria

ORACIÓN COLECTA

Que nuestras responsabilidades terrenas no nos impidan, Señor, prepararnos a la venida de tu Hijo, y que la sabiduría que viene del cielo, nos disponga a recibirlo y a participar de su propia vida. Por nuestro Señor Jesucristo...

PRIMERA LECTURA

Dios mostrará tu grandeza.

Del libro del profeta Baruc: 5,1-9

Jerusalén, despójate de tus vestidos de luto y aflicción, y vístete para siempre con el esplendor de la gloria que Dios te da; envuélvete en el manto de la Justicia de Dios y adorna tu cabeza con la diadema de la gloria del Eterno, porque Dios mostrará tu grandeza a cuantos viven bajo el cielo. Dios te dará un nombre para siempre: "Paz en la justicia y gloria en la piedad".

Ponte de pie, Jerusalén, sube a la altura, levanta los ojos y contempla a tus hijos, reunidos de oriente y de occidente, a la voz del espíritu, gozosos porque Dios se acordó de ellos. Salieron a pie, llevados por los enemigos; pero Dios te los devuelve llenos de gloria, como príncipes reales.

Dios ha ordenado que se abajen todas las montañas y todas las colinas, que se rellenen todos los valles hasta aplanar la tierra, para que Israel camine seguro bajo la gloria de Dios. Los bosques y los árboles fragantes le darán sombra por orden de Dios. Porque el Señor guiará a Israel en medio de la alegría y a la luz de su gloria, escoltándolo con su misericordia y su justicia.
Palabra de Dios.

SALMO RESPONSORIAL Del salmo 125

R/. Grandes cosas has hecho por nosotros, Señor.

Cuando el Señor nos hizo volver del cautiverio,
creíamos soñar;
entonces no cesaba de reír nuestra boca,
ni se cansaba entonces la lengua de cantar. R/.

Aun los mismos paganos con asombro decían:
"¡Grandes cosas ha hecho por ellos el Señor!"
Y estábamos alegres,
pues ha hecho grandes cosas por su pueblo el Señor. R/.

Como cambian los ríos la suerte del desierto,
cambia también ahora nuestra suerte, Señor,
y entre gritos de júbilo
cosecharán aquellos que siembran con dolor. R/.

Al ir, iban llorando, cargando la semilla;
al regresar, cantando vendrán con sus gavillas. R/.

SEGUNDA LECTURA

Manténganse limpios e irreprochables para el día de Cristo.

De la carta del apóstol san Pablo a los filipenses: 1,4-6.8-11

Hermanos: Siempre que pido por ustedes, lo hago con gran alegría, porque han colaborado conmigo en la causa del Evangelio, desde el primer día hasta ahora. Estoy convencido de que aquel que comenzó en ustedes esta obra, la irá perfeccionando siempre hasta el día de la venida de Cristo Jesús.

Dios es testigo de cuánto los amo a todos ustedes con el amor entrañable con que los ama Cristo Jesús. Y ésta es mi oración por ustedes: Que su amor siga creciendo más y más y se traduzca en un mayor conocimiento y sensibilidad espiritual. Así podrán escoger siempre lo mejor y llegarán limpios e irreprochables al día de la venida de Cristo, llenos de los frutos de la justicia, que nos viene de Cristo Jesús para gloria y alabanza de Dios.
Palabra de Dios.

ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO Cfr. Lc 3,4.6

R/. Aleluya, aleluya.

Preparen el camino del Señor, hagan rectos sus senderos, y todos los hombres verán la salvación de Dios. R/.

EVANGELIO

Todos verán la salvación de Dios.

+ Del santo Evangelio según san Lucas: 3,1-6

En el año décimo quinto del reinado del César Tiberio, siendo Poncio Pilato procurador de Judea; Herodes, tetrarca de Galilea; su hermano Filipo, tetrarca de las regiones de Iturea y Traconítide; y Lisanias, tetrarca de Abilene; bajo el pontificado de los sumos sacerdotes Anás y Caifás, vino la palabra de Dios en el desierto sobre Juan, hijo de Zacarías.

Entonces comenzó a recorrer toda la comarca del Jordán, predicando un bautismo de penitencia para el perdón de los pecados, como está escrito en el libro de las predicciones del profeta Isaías:

Ha resonado una voz en el desierto: Preparen el camino del Señor, hagan rectos sus senderos. Todo valle será rellenado, toda montaña y colina, rebajada; lo tortuoso se hará derecho, los caminos ásperos serán allanados y todos los hombres verán la salvación de Dios.
Palabra del Señor.

Credo

ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS

Que te sean agradables, Señor, nuestras humildes ofrendas y oraciones, y que tu misericordia supla la extrema pobreza de nuestros méritos. Por Jesucristo nuestro Señor.

Prefacio de Adviento I/A o I/B

ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN Bar 5,5; 4,36

Levántate, Jerusalén, sube a lo alto, para que contemples la alegría que te viene de Dios.

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN

Como fruto de nuestra participación en este sacramento de vida eterna, enséñanos, Señor, a no sobre valorar las cosas terrenales y a estimar las del cielo. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Al Menu




Siervo Fiel

JUAN, LA VOZ EN EL DESIERTO

En el evangelio de este domingo, vemos cómo Lucas sitúa la misión de Juan en un tiempo muy concreto: "En el año decimoquinto del reinado del César Tiberio... bajo el pontificado de los sumos sacerdotes Anás y Caifás". Su misión consiste en ser profeta, el último profeta de la antigua alianza (Cfr. Lc 16,16). Pero, ¿qué significa ser profeta? El profeta no es un adivino, alguien que predice el futuro, sino alguien que habla en nombre de Dios: "Vino la palabra de Dios en el desierto sobre Juan".

Veamos algunos rasgos de los profetas que, por supuesto, encontramos también en Juan:

- Los profetas son hombres de Dios, conocedores de la realidad, que no dudan en denunciar públicamente los comportamientos del pueblo e invitarlo a la conversión. Juan predicó un bautismo de penitencia para el perdón de los pecados.

- Los profetas son hombres de gran visión que, inspirados por el Espíritu de Dios, indican caminos nuevos y mejores para transitar. Juan retoma las palabras del profeta Isaías: Preparen el camino del Señor, hagan rectos sus senderos. Todo valle será rellenado, toda montaña y colina, rebajada; lo tortuoso se hará derecho...

- Los profetas son hombres de discernimiento, que buscan la voluntad de Dios en la historia y con entereza enfrentan el conflicto y la persecución. Juan, como otros tantos profetas, es encarcelado y finalmente decapitado por ser fiel a su misión.

- Los profetas no sólo denuncian, también anuncian buenas nuevas: Todos los hombres verán la salvación de Dios. El deseo profético de Juan es profundo y universal.

En este tiempo de preparación a la Navidad sería bueno preguntarnos: ¿Cómo puedo yo preparar el camino del Señor? ¿Cómo puedo ser una voz que dé aliento y esperanza a los demás?

Al Menu




Notas exegéticas

* 1ª lectura: Baruc 5,1-9

El libro de Baruc fue escrito en griego alrededor del siglo II a. C. y atribuido a Baruc, el secretario del profeta Jeremías (Jer 32,12-16; 36,4-32; 45,1-2). El autor del libro se dirige a Jerusalén, la ciudad santa, personificada como una matrona adolorida, que lleva puesto un vestido miserable y de luto porque ha perdido a sus hijos, para invitarla a ponerse un vestido de fiesta y a llenarse de alegría porque Dios la colmará de esplendor (vv. 1-3).

En un segundo momento el profeta invita a Jerusalén a colocarse en un lugar elevado y contemplar una grandiosa procesión que lentamente vuelve del destierro y se encamina hacia la libertad. Son sus hijos que vuelven del exilio (v. 5). El camino por donde transitan es preparado por el Señor, que allana los senderos y hace que los árboles cubran con su sombra al pueblo (vv. 7-8). Pero el pueblo no camina solo. Dios lo acompaña con su misericordia y su protección benévola (v. 9).

* 2ª lectura: Filipenses 1,4-6.8-11

El Apóstol está convencido de que Dios llevará a feliz término la obra que ha iniciado en aquella comunidad (v. 6). Por eso da gracias a Dios con inmensa alegría (v. 4), recordando la colaboración que han prestado a la difusión del evangelio (v. 5). Pero al mismo tiempo pide para ellos que su caridad crezca continuamente y se convierta en principio de conocimiento y de discernimiento, mientras se encaminan hacia el "día de la venida de Cristo" (vv. 9-10).

* 3ª lectura: Lucas 3, 1-6

La misión de Juan el Bautista es colocada por Lucas en un momento histórico bien definido, en el cual acontece algo inesperado: "vino la palabra de Dios en el desierto sobre Juan, hijo de Zacarías" (Lc 3,2). El texto griego dice literalmente "aconteció la palabra sobre Juan". Se trata de un auténtico acontecimiento de la palabra de Dios, que primero reviste con potencia al último de los profetas y luego se hará visible en Jesucristo el Hijo de Dios.

La llamada de Dios llega al Bautista en el desierto. Inútil localizar con precisión. Mateo lo identifica con "el desierto de Judea" (Mt 3,1). Lucas prefiere acentuar el simbolismo teológico del desierto: es el lugar de la vocación, un espacio en donde los bienes de la creación no pueden seducir para alejarnos de Dios, ni otras voces pueden interferir con la palabra divina.

Los cuatro evangelios son concordes en aplicar al ministerio de Juan la célebre frase del Deutero-Isaías: Ha resonado una voz en el desierto: Preparen el camino del Señor (Is 40,3). En Isaías un heraldo proclama el regreso de los israelitas del exilio de Babilonia quienes, precedidos por el Señor, atravesarán el desierto, como en una solemne procesión hacia la patria. En el texto hebreo, la frase "en el desierto" aparece en relación con el verbo "preparen". Se trata de allanar un camino en medio del desierto.

En la tradición evangélica, en cambio, la frase de Isaías, tomada de la traducción de los LXX, tiene un sentido distinto: Ha resonado una voz en el desierto: Preparen el camino del Señor (Mc 1,3; Mt 3,3; Lc 3,4 s.). La voz, es decir, la predicación de Juan, proviene del desierto e invita a un camino de conversión delante de la inminente llegada del Mesías. La voz resuena desde el desierto, pero tiene que alcanzar a toda la sociedad, exhortando a todos a un cambio radical de vida. Con la predicación de Juan desde el desierto, se inicia un nuevo éxodo, que será llevado a término por el Mesías y que no se circunscribe a un camino geográfico en medio de un territorio desértico, sino que se realiza a través de un cambio ético, con el que se expresa la preparación a la realización de las promesas mediante la conversión y el perdón de los pecados.

La predicación de Juan es un llamado a Israel para que desde el desierto se disponga al éxodo definitivo. Seguir su voz es renovar la alianza (Ex 19-24; os 2,16-25; Jer 31,2), es ponerse en el camino de la novedad de la salvación que Dios otorga (Is 43,19). La cita de Isaías, que Lucas pone en boca del Bautista, expresa una idea teológica propia del tercer evangelista: y todos los hombres verán la salvación de Dios (Lc 3,6). Los ojos de todos, sin excepciones ni exclusivismos, se abrirán y podrán contemplar la mano poderosa de Dios que actúa y salva.

SILVIO JOSÉ BÁEZ

Al Menu




Orientaciones para la celebración

PRIMERA PARTE

Hoy podríamos decir que es como la primera parte. Porque de Juan Bautista, este gran personaje del Adviento, las lecturas nos hablarán dos domingos. Puestos a diferenciar podríamos decir que hoy el texto evangélico pone el acento en el personaje de Juan propiamente dicho, y el domingo próximo el acento recae más en su mensaje. Sin embargo, tengamos presente que estamos leyendo de manera casi continua el tercer capítulo de Lucas. Habrá que tenerlo presente para no repetirnos en nuestra predicación.

LA HISTORIA

Ya sabemos que Lucas tiene predilección por situar bien lo que explica en la historia. Lo dice cuando presenta el evangelio, "Yo también, ilustre Teófilo, después de haberme informado minuciosamente de todo, desde sus principios, pensé escribírtelo por orden" (1,3). Hoy en el texto evangélico tenemos una buena muestra; también la tendremos en Nochebuena. No es porque sí. Lo que está explicando son hechos históricos, y no "fábulas hechas con astucia" (2 Pe 1, 16).

Los dos personajes que presenta, Juan y Jesús, son históricos, y su historia se entrelaza, se reclaman el uno al otro. En los primeros capítulos de su evangelio lo detalla minuciosamente.

LA ESCRITURA

Jesús será el cumplimiento definitivo de la Escritura en la historia. Pero es Juan quien empieza a cumplir todo lo que los profetas de la historia salvadora anterior habían estado anunciando. Por esto su figura representa la transición, el paso de la historia antigua hacia una nueva historia. "Yo les digo que no hay nadie más grande que Juan entre todos los que han nacido de una mujer. Y con todo, el más pequeño en el Reino de Dios es mayor que él" (Lc 7,28), dirá Jesús más adelante hablando de él.

Porque Juan cumple la Escritura, está empezando una historia nueva. Porque toda su vida es el esfuerzo máximo de la persona humana por llegar a Dios, está mostrando la necesidad de que sea Dios mismo quien haga venir su Reino porque ni él -solo- puede conseguirlo.

"Vino la palabra de Dios en el desierto sobre Juan, hijo de Zacarías" y cumplía lo que "está escrito en el libro de las predicciones del profeta Isaías: Ha resonado una voz en el desierto: Preparen el camino del Señor, hagan rectos sus senderos. La Palabra de Dios ya no es sólo un anuncio de futuro como había sido hasta el momento, sino que en él se empieza a llevar a cabo. En él, y en otros personajes de Adviento: María, José... En ellos la palabra de Dios es eficaz; y empieza algo nuevo.

UN BAUTISMO DE CONVERSIÓN

La vida misma de Juan será un reclamo para la gente, que verá en él a alguien que ha llegado muy lejos en el esfuerzo del cumplimiento de la Escritura. Su predicación, que veremos mejor el domingo próximo, invitará a poner todo el esfuerzo humano para poder ver la salvación de Dios. Aunque él es sólo una voz. Aún no es la Palabra. La Palabra articulada y pronunciada es Jesús. El es sólo un grito inabarcable.

Mientras, es necesaria la conversión. "Dios ha ordenado que se abajen todas las montañas y todas las colinas, que se rellenen todos los valles hasta aplanar la tierra" diciéndolo con las palabras de Baruc, en la primera lectura, porque sólo en el momento en el que todo el mundo esté en la misma situación se podrá caminar seguro, "porque el Señor guiará a Israel en medio de la alegría y a la luz de su gloria". Y el Reino, este milagro que no puede hacer el esfuerzo humano, a pesar de que lo reclama con insistencia, lo traerá Jesús.

LO CREIAMOS UN SUEÑO

Y el sueño se hará realidad. Con Jesús llegará la renovación verdadera de la vida, y será magnífico lo que el Señor hará en favor nuestro, y lo celebraremos trayendo las gavillas de la alegría de Dios (Cfr. Salmo 125). Es la esperanza del Adviento, fundamentada en la realidad de la Natividad histórica de Jesús.

Mientras tanto nos corresponde a nosotros ser, como Juan, el reclamo a la conversión, mediante nuestra propia conversión, para realizar en nuestra historia esta historia que la Escritura del Reino ya nos hace presente.

Y, como dice san Pablo, "aquel que comenzó en ustedes esta obra, la irá perfeccionando siempre hasta el día de la venida de Cristo Jesús". Pidámosle, también, que sepamos apreciar "siempre lo mejor" o, como dice la oración colecta: "Que nuestras responsabilidades terrenas no nos impidan, Señor, prepararnos a la venida de tu Hijo".

La Eucaristía de cada domingo hace realidad este sueño de Juan.

JUAN TORRA

Al Menu




Proyecto de homilía

Por medio de una densa colección de símbolos y de gozosos imperativos, el capítulo 5 de Baruc (primera lectura) quiere lanzar al pueblo de Dios un mensaje de esperanza: la vida y la felicidad son aún posibles, después de la amargura y la obscuridad que ha experimentado. Hay allí una frase, imitada de Is 40,3-4, que vincula este pasaje con nuestra lectura evangélica: «Dios ha ordenado rebajarse a todo monte elevado y rellenarse a los barrancos, hasta nivelar la tierra; para que Israel camine seguro bajo la gloria de Dios».

Juan Bautista toma esa frase (Cfr. Lc 3,4-5) cuando invita a preparar el camino del Señor, cumpliendo así su papel de profeta del "adviento". El pasaje dedicado al Bautista en el evangelio de Lucas es significativo también por el contexto político que le sirve de marco: es el año decimoquinto de Tiberio (27/28 d. C.) -se anota-, y se señalan con claridad los personajes políticos y religiosos del momento. En la línea de la historia humana, con sus enredos de miserias y de poder, es donde la Palabra de Dios suscita al último de los profetas y se encarna luego en el Hijo, Jesucristo. Y esa Palabra no regresará a Dios vacía; sino que pasará por la historia transformándola, como había escrito el Segundo Isaías en la última de sus páginas (Cfr. Is 55,10-11).

Para poder percibir y descifrar esta presencia de Dios en los dinamismos muchas veces incomprensibles de la historia, es necesaria la voz del profeta. Juan Bautista, recogiendo el eco de la antigua profecía, apunta su dedo hacia el sentido profundo de la historia. Según la versión lucana, el Bautista, al citar las palabras de Isaías, añade también el último verso: «Y todos verán la salvación de Dios» (Lc 3,6). Los ojos de todos se abrirán y podrán advertir en los acontecimientos la mano de Dios que actúa y salva.

Pero, anticipando la predicación de Cristo, el Bautista anuncia también que es indispensable que se reciba "el bautismo de conversión para el perdón de los pecados". Se debe convertir el pensamiento y la acción, para que el Salvador enviado por Dios sea finalmente visible.

En esta línea se mueve también el texto de San Pablo (segunda lectura), tomado de la carta a los cristianos de Filipos. Para llegar preparados al "día de Cristo", el único camino es el del amor. Sólo con la formación de una nueva mentalidad; sólo con un nuevo conocimiento de Dios, alimentado por el amor; sólo con un pensar recto y profundo, logrará el ser humano ver "el día del Señor", contemplar "la salvación de Dios", escuchar "la voz de uno que clama en el desierto: preparen el camino del Señor".

Que nuestra celebración de la Eucaristía en este segundo domingo de Adviento nos ayude a preparar la venida del Señor, que llega continuamente a nuestras vidas y a la historia del mundo.

CARLOS SOLTERO, S.J.

Al Menu





LA PALABRA DE DIOS HOY

PREPARARSE PARA NAVIDAD ES
ENDEREZAR...