BAUTISMO DEL SEÑOR
11 de enero 2009, Ciclo B

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Proyecto de homilía     Dios Hoy




Casulla_Blanca

ANTÍFONA DE ENTRADA Cfr. Mt 3,16-17

Inmediatamente después de que Jesús se bautizó, se abrieron los cielos y el Espíritu Santo se posó sobre él en forma de paloma, y resonó la voz del Padre que decía: "Éste es mi Hijo amado, en quien he puesto todo mi amor".


Se dice Gloria

ORACIÓN COLECTA

Dios todopoderoso y eterno, que proclamaste solemnemente que Cristo era tu Hijo amado cuando fue bautizado en el Jordán y descendió el Espíritu Santo sobre él, concede a tus hijos adoptivos, renacidos del agua y del Espíritu, perseverar siempre fieles en el cumplimiento de tu voluntad. Por nuestro Señor Jesucristo...


PRIMERA LECTURA

Vengan por agua; escúchenme y vivirán.

Del libro del profeta Isaías: 55,1-11

Esto dice el Señor: "Todos ustedes, los que tienen sed, vengan por agua; y los que no tienen dinero, vengan, tomen trigo y coman; tomen vino y leche sin pagar. ¿Por qué gastar el dinero en lo que no es pan y el salario, en lo que no alimenta?

Escúchenme atentos y comerán bien, saborearán platillos sustanciosos. Préstenme atención, vengan a mí, escúchenme y vivirán.

Sellaré con ustedes una alianza perpetua, cumpliré las promesas que hice a David. Como a él lo puse por testigo ante los pueblos, como príncipe y soberano de las naciones, así tú reunirás a un pueblo desconocido, y las naciones que no te conocían acudirán a ti, por amor del Señor, tu Dios, por el Santo de Israel, que te ha honrado.

Busquen al Señor mientras lo pueden encontrar, invóquenlo mientras está cerca; que el malvado abandone su camino, y el criminal, sus planes; que regrese al Señor, y él tendrá piedad; a nuestro Dios, que es rico en perdón.

Mis pensamientos no son los pensamientos de ustedes, sus caminos no son mis caminos. Porque así como aventajan los cielos a la tierra, así aventajan mis caminos a los de ustedes y mis pensamientos a sus pensamientos.

Como bajan del cielo la lluvia y la nieve y no vuelven allá, sino después de empapar la tierra, de fecundarla y hacerla germinar, a fin de que dé semilla para sembrar y pan para comer, así será la palabra que sale de mi boca: no volverá a mí sin resultado, sino que hará mi voluntad y cumplirá su misión''.
Palabra de Dios.

SALMO RESPONSORIAL Isaías 12

R/. Sacarán agua con gozo de la fuente de la salvación.

El Señor es mi Dios y salvador,
con él estoy seguro y nada temo.
El Señor es mi protección y mi fuerza
y ha sido mi salvación.
Sacarán agua con gozo de la fuente de salvación. R/.

Den gracias al Señor,
invoquen su nombre,
cuenten a los pueblos sus hazañas
proclamen que su nombre es sublime. R/.

Alaben al Señor por sus proezas,
anúncienlas a toda la tierra.
Griten jubilosos, habitantes de Sión,
porque el Dios de Israel ha sido grande con ustedes. R/.

SEGUNDA LECTURA

El Espíritu, el agua y la sangre.

De la primera carta del apóstol san Juan: 5,1-9

Queridos hijos: Todo el que cree que Jesús es el Mesías, ha nacido de Dios. Todo el que ama a un padre, ama también a los hijos de éste. Conocemos que amamos a los hijos de Dios en que amamos a Dios y cumplimos sus mandamientos, pues el amor de Dios consiste en que cumplamos sus preceptos. Y sus mandamientos no son pesados, porque todo el que ha nacido de Dios vence al mundo. Y nuestra fe es la que nos ha dado la victoria sobre el mundo. Porque, ¿quién es el que vence al mundo? Sólo el que cree que Jesús es el Hijo de Dios.

Jesucristo es el que vino por medio del agua y de la sangre; él vino, no sólo con agua, sino con agua y con sangre. Y el Espíritu es el que da testimonio, porque el Espíritu es la verdad. Así pues, los testigos son tres: el Espiritu, el agua y la sangre. Y los tres están de acuerdo.

Si aceptamos el testimonio de los hombres, el testimonio de Dios vale mucho más y ese testimonio es el que Dios ha dado de su Hijo.
Palabra de Dios.

ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO Cfr. Jn 1,29

R/. Aleluya, aleluya.

Vio Juan el Bautista a Jesús, que venía hacia él, y exclamó: "Éste es el Cordero de Dios, el que quita el pecado del mundo". R/.

EVANGELIO

Tú eres mi Hijo amado; yo tengo en ti mis complacencias.

+ Del santo Evangelio según san Marcos: 1,7-11

En aquel tiempo, Juan predicaba diciendo: "Ya viene detrás de mí uno que es más poderoso que yo, uno ante quien no merezco ni siquiera inclinarme para desatarle la correa de sus sandalias. Yo los he bautizado a ustedes con agua, pero él los bautizará con el Espíritu Santo".

Por esos días, vino Jesús desde Nazaret de Galilea y fue bautizado por Juan en el Jordán. Al salir Jesús del agua, vio que los cielos se rasgaban y que el Espíritu, en figura de paloma, descendía sobre él. Se oyó entonces una voz del cielo que decía: "Tú eres mi Hijo amado; yo tengo en ti mis complacencias".
Palabra del Señor.

Se dice Credo.

ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS

Acepta, Señor, los dones que te presentamos al conmemorar el bautismo y manifestación de tu Hijo amado, y conviértelos en aquel mismo sacrificio con el que Cristo lavó misericordiosamente los pecados del mundo. Por Jesucristo, nuestro Señor.

PREFACIO

En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y fuente de salvación darte gracias y alabarte siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno.

Porque quisiste rodear el bautismo de tu Hijo en el Jordán de signos admirables a fin de poner de manifiesto el misterio del nuevo baño bautismal. En efecto, hiciste oír tu voz desde el cielo para que creyéramos que tu Palabra se encontraba presente entre los hombres y, por el Espíritu, que descendió en forma de paloma, se manifestara que tu Siervo Jesús era ungido con el óleo de la alegría y reconociéramos en El al Mesías, enviado a anunciar la Buena Nueva a los pobres.

Por eso, a una con los espíritus celestes te alabamos constantemente en la tierra diciendo:

Santo, Santo, Santo...

ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN Jn 1,32.34

Este es aquél de quien Juan decía: yo lo he visto y doy testimonio de que es el Hijo de Dios.

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN

A cuantos hemos participado del Cuerpo y la Sangre de tu Hijo, concédenos, Señor, escuchar con fe su palabra, para que así podamos llamarnos hijos tuyos y serlo de verdad. Por Jesucristo, nuestro Señor.

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Siervo Fiel

EL BAUTISMO:
COMIENZO DE UN RECORRIDO

Jesús comienza la misión que su Padre le ha confiado, recibiendo el Bautismo de agua. ¿Qué significado tiene este hecho? ¿Por qué Jesús se hace bautizar por Juan? Este Bautismo, innecesario para Jesús, es un símbolo de que Jesús se identifica con la misión de Juan: el llamado a la conversión, a volverse a Dios. Más adelante, Jesús se distanciará de él. Jesús no será un "experto en ayunos", como lo es Juan; él será "experto en comidas" (Cfr. Mc 2,13-17); Jesús no anunciará una catástrofe, como Juan lo ha hecho, sino la llegada del Reino (Mc 1,15). Jesús no bautizará con agua como Juan, sino con el Espíritu Santo (Mc 1,8). Por otro lado, con este hecho, Jesús quiere dejar claro que él no desea formar parte de los grupos religiosos existentes, como los zelotas (grupo rebelde o revolucionario), los fariseos (los separados o santos), los esenios (los ascetas o puros); sino ponerse de lado de los pecadores, de los excluidos.

Con este gesto de bautizarse, Jesús inicia su misión. Los cielos se abren, el Espíritu revolotea, se escucha una voz celestial: "Tú eres mi Hijo amado; yo tengo en ti mis complacencias". Dios habla y se presenta a los hombres a través de Jesús. Decir que el Espíritu desciende en figura de paloma, o que revolotea, es hablar de una nueva creación: "Al principio creó Dios el cielo y la tierra... el espíritu aleteaba sobre las aguas..." (Cfr. Gén 1,1ss.). "Tú eres mi Hijo", es una fórmula de adopción real y mesiánica. Jesús es el Mesías esperado, el Enviado de Dios, el Hijo muy amado del Padre.

Nuestro Bautismo, derivado del de Cristo, es también una nueva creación por el agua viva, nuevo nacimiento por el Espíritu, celebración de ser hijo de Dios y de formar parte de la Iglesia, pueblo de Dios y comunidad de creyentes.

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Notas exegéticas

* 1ª lectura: Isaías 55,1-11

El profeta se presenta como un vendedor ambulante que ofrece productos alimenticios de primera necesidad: agua, trigo para preparar el pan, vino y leche. Todo absolutamente gratis (v. 1). No es una simple mercancía. Los productos que se ofrecen evocan los dones divinos. El agua es símbolo del Espíritu; la leche y el vino recuerdan los dones de la tierra prometida; el trigo es una alusión al maná del desierto. Dios sigue of reciendo al pueblo su amor y su vida, la renovación de la antigua alianza davídica (v. 3).

El pueblo es invitado a corresponder a la acción de Dios, que anuncia una nueva época histórica (v. 7). Debe confiar en él, aun cuando no comprenda totalmente sus caminos, ni llegue a prever el modo concreto de su realización (vv. 8-9). El texto concluye afirmando la eficacia de la palabra de Dios, como garantía del cumplimiento de las promesas. Al igual que la lluvia fecunda la tierra y desencadena un ciclo vital, la palabra divina fecunda la historia y realiza el designio del Señor (vv. 10-11).

* 2ª lectura: 1 Jn 5,1-9

El tema dominante de este texto es la fe: " Todo el que cree que Jesús es el Mesías, ha nacido de Dios" (v. 1); "nuestra fe es la que nos ha dado la victoria sobre el mundo" (v. 4); ¿quién es el que vence al mundo? Sólo el que cree que Jesús es el Hijo de Dios" (v. 5).

Hay que entender la fe en el sentido bíblico de adhesión vital. El objeto de la fe es Jesús, Cristo e Hijo de Dios. Creer en él supone ser engendrado por Dios y amarlo cumpliendo sus mandamientos. Esta fe se apoya en el triple testimonio que Dios ha dado de su Hijo: el agua del Bautismo y del costado del Crucificado; la sangre de su sacrificio, y el Espíritu, que ha bajado sobre Jesús y que éste ha comunicado a su Iglesia. A la fe se opone el "mundo", que en lenguaje joánico representa la realidad opuesta y hostil a Dios, pero que no tiene poder sobre el que cree (v. 4; Cfr. Jn 16,33).

* 3ª lectura: Marcos 1,7-11

La predicación de Juan Bautista en el evangelio de Marcos, a diferencia de los otros evangelios, es bastante breve. En primer lugar proclama: "viene detrás de mí uno que es más poderoso que yo (lit: "más fuerte"), uno ante quien no merezco ni siquiera inclinarme para desatarle la correa de sus sandalias (v. 7). La expresión "el más fuerte" se refiere a Dios en el Antiguo Testamento (Jer 32,18; Deut 10,17; Dan 9,4) . Ante el Mesías que llega, el Bautista se identifica con el siervo que realiza el oficio de quitarle las sandalias a su señor cuando regresa a la casa. En segundo lugar, presenta al Mesías como aquel que "bautiza con el Espíritu Santo" (v. 8). El que está por llegar trae el auténtico bautismo que, a diferencia del bautismo de agua practicado por Juan, vivifica y consagra a través del Espíritu y donando el Espíritu.

El bautismo de Jesús es narrado en modo sintético: "Vino Jesús desde Nazaret de Galilea y fue bautizado por Juan en el Jordán" (v. 9). El evangelista parece centrar todo su interés en lo que viene después: la visión que Jesús tiene del Espíritu (v. 10) y la voz que lo proclama Hijo amado (v. 11). Ambas escenas aparecen relacionadas a través de la expresión "al salir (lit. anabaino, 'subió') Jesús del agua", que probablemente es una alusión al pueblo que sale libre de las aguas del Mar Rojo (Cfr. Is 63,11; Sal 114,3.5).

Después de ser bautizado, Jesús "vio que los cielos se rasgaban y que el Espíritu, en figura de paloma, descendía sobre él" (v. 10). En el Antiguo Testamento y la literatura apocalíptica, el cielo "rasgado" es signo de la comunicación entre el cielo y la tierra (Is 63,19; Ez 1,1; Apoc 4,1 ). A la acción de Jesús que "sube" (anabaino) del agua (v. 9), corresponde la acción del Espíritu que "baja" (katabaino) sobre él. Los dos movimientos se concentran en la persona del Mesías, en quien se une la tierra y el cielo. Sobre Jesús, que "sube" del agua, desciende la fuerza del Espíritu como en una nueva creación.

El momento culminante se narra en el v. 11 con la voz del cielo que proclama: "Tú eres mi Hijo amado; yo tengo en ti mis complacencias". La expresión "Hijo amado" alude a la condición mesiánica de Jesús (Sal 2,7), ser el "predilecto" de Dios evoca la figura del siervo de Yahvé, que proclama su justicia a los hombres (Is 42,1 ). Se proclama la relación única de Jesús con Dios y su misión a favor de la humanidad. No es sólo un hijo, como algunos personajes del Antiguo Testamento (Ex 4,22; 2 Sam 7,14; Sal 2,7). Es el Hijo por excelencia, a quien el Padre ha enviado como Mesías-Siervo, para realizar su proyecto de salvación.

SILVIO JOSÉ BÁEZ

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Orientaciones para la celebración

CONCLUSIÓN DEL TIEMPO DE NAVIDAD

La fiesta del Bautismo del Señor, cierra el ciclo litúrgico de la Navidad. Concluyen los días en los que la Iglesia ha contemplado el nacimiento del Hijo de Dios y sus años de vida oculta en Nazaret. La liturgia de hoy nos invita a contemplar a Jesús, ya adulto, en el momento en que es bautizado por Juan, es ungido por el Espíritu y es proclamado Hijo de Dios por el Padre.

Todavía estamos en el Tiempo de Navidad, pero sería bueno que la ambientación de la iglesia nos ayudara a descubrir el misterio que hoy se nos presenta, por lo tanto, es conveniente que ya no esté la imagen del niño Jesús.

TRANSICIÓN AL TIEMPO ORDINARIO

El bautismo de Jesús marca el inicio de su ministerio público, ese tiempo en que realizó su anuncio de la buena noticia con sus palabras y sus obras. Es el punto de partida de la etapa central de la vida del Señor. El Tiempo ordinario, que empezamos el próximo lunes, será quien nos vaya ayudando a escuchar sus palabras y ver sus signos. La fiesta del Bautismo del Señor debe servir, pues, de puente entre la Navidad y el Tiempo ordinario, entre la vida oculta y la vida pública de Jesús.

TEOFANÍA

El bautismo de Jesús es una nueva teofanía: Dios vuelve a revelarse a los hombres, como lo hizo en Belén. Esta manifestación es el eje que vertebra la celebración de hoy. Habrá que tener en cuenta esto ya que normalmente se resalta más el hecho del bautismo como acontecimiento central de este día.

Jesús es el Hijo de Dios. El domingo pasado, en la solemnidad de la Epifanía, celebrábamos la manifestación del Hijo de Dios a todos los pueblos de la tierra, representados en los magos. Hoy, en su bautismo en el Jordán, es la filiación divina de Jesús la que nos es revelada. Así lo escuchamos en el evangelio: se oyó entonces una voz del cielo que decía: "Tú eres mi Hijo amado; yo tengo en ti mis complacencias". Los textos eucológicos insisten en esta revelación divina: proclamaste solemnemente que Cristo era tu Hiyo amado, cuando fue bautizado (oración colecta, primer formulario); en este día manifestaste a tu Hijo amado (oración sobre las ofrendas); hiciste oir tu Voz desde el cielo para que creyéramos que tu Palabra se encontraba presente entre los hombres (prefacio).

Jesús es el Mesíás. Junto con la condición filial de Jesús, aparece su misión salvadora: él es el Mesías, el Ungido de Dios. El evangelio nos describe cómo en el bautismo de Jesús, el Padre lo unge por medio del don del Espíritu que desciende desde el cielo en figura de paloma. La finalidad de esta unción, como nos dice el prefacio, era que los hombres reconociéramos en Él al Mesías. Aquí, en este acontecimiento, comienza la misión encomendada por el Padre: anunciar la Buena Nueva a los pobres (prefacio).

BAUTISMO DE CRISTO Y BAUTISMO CRISTIANO

La fiesta del bautismo de Jesús nos evoca el sacramento del Bautismo que todo cristiano ha recibido. Hay que hacer notar que ambos son diferentes. El mismo Juan lo afirma en el evangelio: yo los he bautizado a ustedes con agua, pero él los bautizará con el Espíritu Santo.

Juan predicaba un bautismo de conversión. Se trataba de un rito de purificación. Jesús recibió este bautismo, no porque necesitara limpiarse del pecado, sino, porque quería identificarse con los pecadores, con aquellos a quienes había venido a salvar. El bautismo de Jesús tiene, por lo tanto, un valor meramente simbólico. Lo importante es la teofanía que lo acompaña ya que de este modo el bautismo de Jesús se convierte en una prefiguración del sacramento del Bautismo, tal y como se afirma en el prefacio: quisiste rodear el bautismo de tu Hijo en el Jordán de signos admirables, a fin de poner de manifiesto el misterio del nuevo baño bautismal.

El día de nuestro Bautismo fuimos constituidos hijos de Dios por adopción. Este sacramento nos injertó en Cristo haciéndonos hijos en el Hijo: somos hijos adoptivos, renacidos del agua y del Espíritu (oración colecta, primer formulario). También nosotros, en el Bautismo, recibimos el Espíritu Santo (don celeste que se plenifica en la Confirmación). Y finalmente, también a nosotros, en el Bautismo, se nos encomienda una misión: llamarnos hijos tuyos y serlo de verdad (oración después de la comunión).

De todo esto podemos concluir que hoy es un día apropiado para rememorar nuestro Bautismo. Rememorar; no renovar. Ya que será en la Vigilia Pascual cuando los cristianos renovemos nuestras promesas bautismales. Un signo apropiado para esta rememoración es la aspersión del agua bendita en el comienzo de la Eucaristía, en lugar del acto penitencial. Sería también un buen momento para invitar a la celebración a las familias que hayan bautizado a sus hijos en el año precedente. Y, además se podría profesar la fe empleando la fórmula dialogada. Todo ello para que los fieles no olviden cuándo comenzó su transformación interior a imagen de aquel que quiso hacerse semejante a nosotros (oración colecta, segundo formulario).

JOSÉ ANTONIO GOÑI

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Proyecto de homilía

La primera manifestación pública de Jesús (su bautismo en el río Jordán), que la liturgia nos presenta vinculada con la "manifestación" de la Epifanía y como conclusión del tiempo de Navidad, va más allá de nuestros esquemas y de nuestras expectativas.

El mismo Juan Bautista, el precursor, no acaba de entender lo que está pasando, y se enfrenta al Mesías, que viene a hacerse bautizar mezclado con los pecadores: "Yo tendría que ser bautizado por ti, y tú vienes a mí" (Mt 3,14). Juan anunciaba a un mesías juez, violento, lleno de ira sagrada; en cambio, Jesús se presenta como un Mesías humilde y escondido. Pero precisamente en la humildad y el abajamiento Jesús es proclamado "Hijo": "Tú eres mi Hijo amado; en ti me complazco" (Mc 1,11).

Si analizamos la fórmula de esta proclamación, resalta aún más claramente el carácter diverso de la mesianidad de Jesús, comparada con la que anunciaba Juan. La fórmula hace alusión a dos textos bíblicos de carácter mesiánico:

"Tú eres mi hijo; hoy te he engendrado " (Sal 2,7)
"Miren a mi siervo, a quien sostengo;
mi elegido en quien me complazco" (Is 42,1)

El salmo 2 presenta la escena de la entronización del rey, a quien Dios adopta como hijo suyo, y más adelante se dice de ese rey: "Machacarás [a las naciones] con cetro de hierro, las pulverizarás como vasija de barro" (Sal 2,9). Esa es la idea que Juan Bautista parece tener del mesías (Cfr. Mt 3,12).

Jesús acepta, por supuesto, ser visto como hijo y como rey; pero con la corrección que añade el segundo texto citado. La acción del "siervo" es muy distinta de la del "rey". Su estilo es un estilo de humildad, de atención a los pobres, de no-violencia: "No gritará..., no romperé la caña desquebrajada ni apagará la mecha que aún humea..., abrirá los ojos de los ciegos y sacará a los cautivos de la prisión" (primera lectura tradicional). El siervo debe predicar la gracia y no el juicio. Su misión es llevar a la práctica el proyecto salvador de Dios sobre la humanidad.

Jesús asume plenamente la figura del "siervo", y por eso Pedro, en la síntesis catequética que ofrece al centurión Cornelio, lo presenta como Aquél que "pasó haciendo el bien y curando a todos los oprimidos por el diablo, porque Dios estaba con Él" (segunda lectura tradicional).

Si en el bautismo hemos recibido el mismo espíritu de Cristo, hasta el punto de haber sido incorporados a El, tenemos que vivir también nosotros su experiencia de amor, de entrega, de servicio.

La Palabra de Dios que hoy escuchamos nos da la oportunidad de comprender un poco mejor lo que debe ser nuestra vida como cristianos. Que el Señor nos dé esa gracia, al participar en nuestra celebración de la Eucaristía.

CARLOS SOLTERO, S.J.

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LA PALABRA DE DIOS HOY

TÚ ERES MI HIJO AMADO