V DOMINGO DE PASCUA
20 de abril 2008, Ciclo A

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Proyecto de homilía     Dios Hoy





ANTÍFONA DE ENTRADA Del salmo 97,1-2

Canten al Señor un cántico nuevo, porque ha hecho maravillas y todos los pueblos han presenciado su victoria. Aleluya.


ORACIÓN COLECTA

Señor, tú que te has dignado redimimos y has querido hacernos hijos tuyos, míranos siempre con amor de Padre y haz que cuantos creemos en Cristo obtengamos la verdadera libertad y la herencia eterna. Por nuestro Señor Jesucristo...

PRIMERA LECTURA

Eligieron a siete hombres llenos del Espíritu Santo.

Del libro de los Hechos de los Apóstoles: 6,1-7

En aquellos días, como aumentaba mucho el número de los discípulos, hubo ciertas quejas de los judíos griegos contra los hebreos, de que no se atendía bien a sus viudas en el servicio de caridad de todos los días.

Los Doce convocaron entonces a la multitud de los discípulos y les dijeron: 'No es justo que, dejando el ministerio de la palabra de Dios, nos dediquemos a administrar los bienes. Escojan entre ustedes a siete hombres de buena reputación, llenos del Espíritu Santo y de sabiduría, a los cuales encargaremos este servicio. Nosotros nos dedicaremos a la oración y al servicio de la palabra".

Todos estuvieron de acuerdo y eligieron a Esteban, hombre lleno de fe y del Espíritu Santo, a Felipe, Prócoro, Nicanor, Timón, Pármenas y Nicolás, prosélito de Antioquía. Se los presentaron a los apóstoles, y éstos, después de haber orado, les impusieron las manos.

Mientras tanto, la palabra de Dios iba cundiendo. En Jerusalén se multiplicaba grandemente el número de los discípulos. Incluso un grupo numeroso de sacerdotes había aceptado la fe.
Palabra de Dios.

SALMO RESPONSORIAL Del salmo 32

R/. El Señor cuida de aquellos que lo temen. Aleluya.

Que los justos aclamen al Señor;
es propio de los justos alabarlo.
Demos gracias a Dios, al son del arpa,
que la lira acompañe nuestros cantos. R/.

Sincera es la palabra del Señor
y todas sus acciones son leales.
Él ama la justicia y el derecho,
la tierra llena está de sus bondades. R/.

Cuida el Señor de aquellos que lo temen
y en su bondad confían;
los salva de la muerte
y en épocas de hambre les da vida. R/.

SEGUNDA LECTURA

Ustedes son estirpe elegida, sacerdocio real.

De la primera carta del apóstol san Pedro: 2,4-9

Hermanos: Acérquense al Señor Jesús, la piedra viva, rechazada por los hombres, pero escogida y preciosa a los ojos de Dios; porque ustedes también son piedras vivas que van entrando en la edificación del templo espiritual, para formar un sacerdocio santo, destinado a ofrecer sacrificios espirituales, agradables a Dios, por medio de Jesucristo. Tengan presente que está escrito: He aquí que pongo en Sión una piedra angular, escogida y preciosa; el que crea en ella no quedará defraudado.

Dichosos, pues, ustedes, los que han creído. En cambio, para aquellos que se negaron a creer, vale lo que dice la Escritura: La piedra que rechazaron los constructores ha llegado a ser la piedra angular, y también tropiezo y roca de escándalo. Tropiezan en ella los que no creen en la palabra, y en esto se cumple un designio de Dios.

Ustedes, por el contrario, son estirpe elegida, sacerdocio real, nación consagrada a Dios y pueblo de su propiedad, para que proclamen las obras maravillosas de aquel que los llamó de las tinieblas a su luz admirable.
Palabra de Dios.

ACLAMACION ANTES DEL EVANGELIO Jn 14,6

R/. Aleluya, aleluya.

Yo soy el camino, la verdad y la vida; nadie va al Padre, si no es por mí dice el Señor. R/.

EVANGELIO

Yo soy el Camino la verdad y la vida.

Del santo Evangelio según san Juan: 14,1-12

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: "No pierdan la paz. Si creen en Dios, crean también en mí. En la casa de mi Padre hay muchas habitaciones. Si no fuera así, yo se lo habría dicho a ustedes, porque ahora voy a prepararles un lugar. Cuando me haya ido y les haya preparado un lugar volveré y los llevaré conmigo, para que donde yo esté, estén también ustedes. Y ya saben el camino para llegar al lugar a donde voy".

Entonces Tomás le dijo: "Señor, no sabemos a dónde vas, ¿cómo podemos saber el camino?" Jesús le respondió: "Yo soy el camino, la verdad y la vida. Nadie va al Padre si no es por mí. Si ustedes me conocen a mí, conocen también a mi Padre. Ya desde ahora lo conocen y lo han visto".

Le dijo Felipe: "Señor, muéstranos al Padre y eso nos basta". Jesús le replicó: "Felipe, tanto tiempo hace que estoy con ustedes, ¿y todavía no me conoces? Quien me ve a mí, ve al Padre. ¿Entonces por qué dices: 'Muéstranos al Padre'? ¿O no crees que yo estoy en el Padre y que el Padre está en mí? Las palabras que yo les digo, no las digo por mi propia cuenta. Es el Padre, que permanece en mí, quien hace las obras. Créanme: yo estoy en el Padre y el Padre está en mí. Si no me dan fe a mí, créanlo por las obras. Yo les aseguro: el que crea en mí, hará las obras que hago yo y las hará aún mayores, porque yo me voy al Padre".
Palabra del Señor.

Credo

ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS

Dios nuestro, que por medio de estos dones que vas a convertir en el Cuerpo y la Sangre de tu Hijo, nos haces participar de tu misma vida divina, concédenos que nuestra conducta ponga de manifiesto las verdades que nos has revelado. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Prefacio de Pascua I-V

ANTIFONA DE LA COMUNIÓN Jn 15,1.5

Yo soy la vid verdadera y ustedes los sarmientos, dice el Señor; si permanecen en mí y yo en ustedes darán fruto abundante. Aleluya.

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN

Señor, tú que nos has concedido participar en esta Eucaristía, míranos con bondad y ayúdanos a vencer nuestra fragilidad humana, para poder vivir como hijos tuyos. Por Jesucristo, nuestro Señor.




Buen Pastor

MUÉSTRANOS AL PADRE

Jesús es la revelación del Padre. "Nadie va al Padre si no es por mí. Si ustedes me conocen a mí, conocen también a mi Padre", dice Jesús. Pero, ¿de qué modo revela o manifiesta Cristo al Padre? ¿Cómo nos lo da a conocer? A través de sus opciones, de su vida, de sus obras.

Así, cuando vemos que Jesús:

- muestra compasión por los que sufren,

- come con pecadores y publicanos,

- perdona y levanta a los caídos,

- devuelve la confianza a los descalificados,

- muestra su misericordia ante toda miseria humana,

- escucha y acoge a los marginados,

- da de comer a los hambrientos,

- cura a los enfermos,

- se muestra tierno con los niños,

- respeta y reivindica a las mujeres,

- ocupa el lugar del que sirve,

- llora por la muerte de un amigo,

- entrega su vida por la salvación de todos...

podemos concluir: ¡Dios es así!

"Yo les aseguro: el que crea en mí, hará las obras que hago yo y las hará aun mayores...", dice Jesús. Así como es Jesús, así como es el Padre, estamos llamados a ser también nosotros. Oremos para que en nuestras obras no dejemos de manifestar la ternura y el amor de Dios.




Notas exegéticas

* 1ª lectura: Hechos 6,1-7

La unidad cultural y lingüística de la primitiva comunidad de Jerusalén se ve sometida a prueba por primera vez con la presencia de judeocristianos de lengua y cultura griega, probablemente llegados de la diáspora para residir en Jerusalén, los cuales representaban una realidad nueva al interior de la comunidad, originariamente formada sólo por hebreos. El objetivo de Lucas no es subrayar la conflictividad del momento, sino poner de manifiesto la capacidad de la comunidad para solucionar el problema.

Los judeo-cristianos de lengua griega, se lamentan que en el servicio cotidiano de atención a los pobres, sus viudas son desatendidas. Más allá de la solución del problema de las viudas, el texto quiere subrayar la función de los Doce, a quienes les corresponde ante todo "el ministerio de la Palabra de Dios" (v. 4; Cfr v. 2). Por esta razón se ven obligados a confiar "la administración", es decir, la atención a los hermanos más pobres de la comunidad, a algunos hombres "de buena reputación, llenos del Espíritu Santo y de sabiduría" (v. 3). Los Doce también aparecen como dedicados a "la oración", un ministerio que se desarrollaba sobre todo al interior de la comunidad y que evoca las celebraciones litúrgicas, fundadas en la oración y en la catequesis (Cfr v. 4).

Los Siete elegidos reciben su encargo de parte de los apóstoles a través de un rito especial (v. 6). No se tratase sin embargo, de la institución del diaconado como ministerio estable. Lucas evita llamarlos "diáconos", aun cuando se trata de una nueva estructura de servicio, de asistencia y de solidaridad en favor de los hermanos más pobres. El texto termina haciendo alusión a la difusión de la Palabra de Dios como la gran protagonista en la obra evangelizadora (v. 7).

* 2ª lectura: 1 Pedro 2,4-9

La Iglesia que ha nacido de la resurrección de Jesús es un "templo espiritual", en el cual a través de un "sacerdocio santo" se ofrecen "sacrificios espirituales, agradables a Dios, por medio de Jesucristo" (v. 5). En ella hay un solo fundamento, que mantiene sólida y compacta toda la construcción: Cristo resucitado. El es "la piedra angular, escogida y preciosa" (v. 6).

Sobre esta "piedra" se va construyendo día a día el pueblo de Dios, compuesto también a su vez de "piedras vivas", llamado a ser "estirpe elegida, sacerdocio real, nación consagrada a Dios" (Cfr Ex 19, 5-6).

* 3a lectura: Juan 14,1-12

Este texto pertenece a los llamados discursos de despedida de Jesús, que Juan coloca en el contexto de la Última Cena y cuya temática principal gira en torno al destino de los discípulos después de la partida de Jesús (Cfr Jn 14-17). Según un género literario conocido en el Antiguo Testamento, Juan presenta las enseñanzas de Jesús como un "testamento espiritual" (Cfr Gén 49; Deut 31-34).

Jesús invita a los suyos a no inquietarse ni ante los trágicos eventos de la pasión y de la cruz, que son un signo del rechazo del mundo, ni ante las pruebas a las cuales serán sometidos a lo largo de la historia: "No pierdan la paz. Si creen en Dios, crean también en mí" (v. 1). Aunque Jesús desaparece físicamente, en realidad siempre estará con ellos después de la resurrección, volverá a ellos y finalmente los llevará consigo cuando llegue el momento (v. 3). La imagen de "la casa de mi Padre" donde "hay muchas habitaciones" (v. 2) era popular en los ambientes religiosos judíos del tiempo de Jesús. Es una expresión simbólica de carácter escatológico para referirse a Dios como destino final de la humanidad.

Ante la perplejidad de Tomás, Jesús declara: "Yo soy el camino, la verdad y la vida" (v. 6). Los tres términos, propios de la teología del cuarto evangelio, no se pueden explicar separadamente. Jesús es el camino porque es la verdad y la vida. Jesús es el camino que hay que recorrer porque es el revelador del Padre y conduce a Dios. Jesús es el camino porque es la verdad, es decir, la revelación personal del Padre a los hombres. A través de la adhesión a Jesús-camino y de la comunión con Jesús-verdad se alcanza la vida, que él posee en sí mismo, como el Padre (Jn 5,26), y que da en abundancia (Jn 10,10).

Los vv. 7-11 son una especie de comentario a la triple revelación del v. 6. Todo se resume en las palabras que Jesús dirige a Felipe y que se refieren a la comunión y a la mutua inmanencia existente entre Jesús y el Padre: "Yo estoy en el Padre y el Padre está en mí ' (v. l0; Cfr 17,2l). En Jesús, el Hijo visible, el creyente puede ver al Padre invisible, porque el Padre habita en él y obra por medio de él.

El texto termina con una alusión a las obras realizadas por Jesús y las que harán en el futuro los discípulos (v. 12). La comunidad está llamada a continuar la obra de Jesús después de la resurrección. Las "obras mayores" de las que habla el v. l 2 no son tanto milagros o signos extraordinarios sino la continuación de la obra salvadora de Jesús en la Iglesia después de la Pascua bajo la acción eficaz del Espíritu.

SILVIO JOSÉ BÁEZ




Orientaciones para la celebración

NO ES UNA COMUNIDAD SIN PROBLEMAS

En la comunidad pascual que describían las lecturas de domingos pasados, surgieron momentos de tensión, corno en cualquier comunidad normal. Lo que es muy aleccionador es el modo como los resolvieron. No se asustan. Se sientan a dialogar y deciden en consecuencia: los Apóstoles invitan a la comunidad a elegir siete "diáconos" (en griego "servidores") para atender a las nuevas urgencias que se iban creando.

La comunidad perfecta no es aquella en la que no hay problemas, sino aquella que sabe superarlos civilizadamente, en nombre de Cristo, buscando todos el bien común. También nosotros ahora nos encontramos ante interrogantes y situaciones nuevas, por ejemplo por el pluralismo ideológico y cultural cada vez mayor de las comunidades y del ambiente en que viven. Deberíamos aprender el camino de la solución: una cierta valentía de creatividad, diálogo sincero y docilidad al Espíritu.

Ojalá que el resultado fuera el mismo que en aquella primera comunidad: la Palabra de Dios iba cundiendo por todas las comarcas y crecía notoriamente el número de los que se iban adhiriendo a la fe en Jesús. Una comunidad viva y dialogante es la mejor "misionera" del Evangelio.

CRISTO: PIEDRA, CAMINO, VERDAD Y VIDA

El domingo pasado se presentaba Cristo Jesús como el Pastor y la Puerta. Son dos de los "nombres" que se le aplican en el Nuevo Testamento. Pero hay otros muchos. Hoy la Carta de Pedro lo llama "Piedra angular": esa piedra sobre la que se va construyendo el edificio eclesial, formado por las piedras vivas que son cada uno de los cristianos.

En el evangelio, Cristo mismo se presenta con otros tres "nombres". Él es el Camino (para que no andemos perdidos y descarriados, sino que encontremos el norte y el sentido de la vida), la Verdad (en medio de las cambiantes ideologías de este mundo, para nosotros Cristo no sólo es el Maestro, sino la Verdad misma que ilumina ese camino) y la Vida (no sólo porque curaba enfermos y resucitó a Lázaro: sino porque él mismo, el Resucitado, nos comunica su propia vida).

Cristo es el protagonista indiscutible también de la Pascua de 2008. A él se dirigen nuestras miradas. Él es nuestro punto de referencia absoluto en la vida, el que puede dar sentido y esperanza a nuestra búsqueda de felicidad y de plenitud de vida.

UNA COMUNIDAD SACERDOTAL EN MEDIO DEL MUNDO

Los que aceptan a Cristo, creen en él y lo siguen, se convierten en el "pueblo sacerdotal" del que habla la Carta de Pedro. Por el Bautismo (y la Confirmación) entramos a formar parte de la comunidad de Jesús, animados interiormente por su Espíritu, y nos hacemos partícipes de su misión "sacerdotal". Es el sacerdocio "común" o "bautismal" del que tan bien hablan la Lumen gentium conciliar en sus números 9-11, y últimamente, la tercera edición del Misal, en el número 5 de su introducción con la entusiasta presentación que hace Pablo VI de este sacerdocio de todos los fieles.

El sacerdocio bautismal nos hace "puentes" y "mediadores" entre Dios y el resto de la humanidad, a veces elevando a Dios, de parte de todos nuestras alabanzas y ofrendas, y otras, intercediendo ante él por la humanidad, cuyas intenciones y problemas sentimos como nuestros. Y luego, llevando al mundo de hoy, de parte de Dios, la Palabra y el sentido de la vida, con nuestro testimonio.

MINISTROS ORDENADOS PARA ESA COMUNIDAD

Las páginas que leemos estos domingos del libro de los Hechos nos recuerdan otro factor importante de la vida de la comunidad cristiana: los ministros ordenados. Son los diáconos, presbíteros y obispos que, además del Bautismo y la Confirmación, han recibido otro sacramento, el del Orden, con el que son configurados de un modo nuevo con Cristo Cabeza, Pastor, Guía, Maestro, Sacerdote. Y han recibido, dentro de la comunidad, una especial misión de animarla y de representar en medio de ella al mismo Cristo Jesús. Cuando presiden la Eucaristía o absuelven en la Penitencia o bautizan o predican, están actuando "in persona Christi", personificando al mismo Cristo. Al menos ésa es su gran misión y tarea para bien de la comunidad. En las páginas que leemos de los Hechos aparecen modelos admirables de apóstoles y diáconos que realizan con generosidad y valentía su ministerio en medio de una sociedad nada favorable.

En la Eucaristía, sobre todo dominical, se reunen en una "fotografía" densa, todos los protagonistas de esta vida pascual; Cristo, su Espíritu, la comunidad y sus ministros. Para que también este año 2008 sea una gracia nueva y abundante de Dios para su Iglesia y para el mundo.

J. ALDAZÁBAL




Proyecto de homilía

Las tres lecturas de este domingo son magníficas y ricas de contenido teológico, aunque no sea fácil encontrar una línea de pensamiento que les dé unidad. Lo que sí tienen en común es la referencia fundamental al Misterio pascual de Jesús.

En la segunda lectura, San Pedro habla de Cristo como "piedra viva, rechazada por los hombres, pero escogida y preciosa ante Dios" (1 Pe 2,4), y con eso quiere referirse en primer lugar al misterio de su muerte y su resurrección: mientras que los hombres lo rechazaron, Dios se complació en su servicio y lo glorificó ante el mundo, al resucitarlo de entre los muertos.

El ambiente pascual es transparente en el pasaje del evangelio. En primer lugar, porque el texto forma parte del discurso de adiós de Jesús, que San Juan coloca entre la Cena y la Pasion del Señor.También porque en este pasaje que hoy leemos Jesús habla de su "ida" al Padre y de su retorno a los discípulos para llevarlos con El y celebrar con ellos la Pascua eterna en el cielo. Por eso, puede Él presentarse como "el camino", el único camino por el que se puede llegar al Padre: «Nadie va al Padre sino por mí» (Jn 14,6).

El discurso de adiós de Jesús comienza en forma de diálogo, con intervenciones primero de Tomás (v. 5) y luego de Felipe (v. 8). Ellos, con su dificultad para comprender, llevan al Maestro a hacer declaraciones cada vez más profundas, y aun desconcertantes, sobre el misterio de su persona. La muerte, a la que el Maestro se está encaminando, revelará más que cualquier otra acción o enseñanza su verdadera identidad.

Después del anuncio de la traición de Judas en la Última Cena (Jn 13,21-33), se comprende que los discípulos hayan caído en un estado de desorientación y de tristeza. Por eso Jesús, con una finura psicológica extraordinaria, se preocupa por dar confianza y serenidad a los apóstoles. Más que por sí mismo, Jesús se preocupa por ellos, y les indica los motivos por los que no deben desfallecer en su fe.

A la turbación del corazón, fatal e inevitable, Jesús contrapone la fe en Dios y en Él mismo: el poder y el amor del Padre y del Hijo están ahí para sostenerlos (14,1). Les da, además, otro motivo de consuelo, cuando les dice que "en la casa de su Padre hay muchas habitaciones" y que El va precisamente a prepararles un lugar, para venir a llevarlos con Él y estar juntos para siempre.

Jesús dice a los discípulos que ellos saben ya el camino para llegar a donde Él va. Ellos tienen siempre la tendencia a materializar las afirmaciones de Jesús, por eso viene la pregunta de Tomás «Señor, no sabemos a dónde vas, ¿cómo podemos saber el camino?» Y sigue la sorprendente respuesta del Senor. ATomás, que buscaba algo distinto del mismo Cristo para llegar al Padre, Jesús le dice que Él es el único camino Y lo es porque, como dirá poco después a Felipe, Él es "una misma cosa con el Padre".

Mencionamos ya cómo en la segunda lectura San Pedro nos presenta a Cristo con la imagen de la"piedra", que, aunque fue rechazada por los hombres, ha sido hecha por Dios la "piedra angular". Sobre ella deben construirse los cristianos, para llevar a término el gran "edificio espiritual" que es la Iglesia. San Pedro insiste luego en la consagración "sacerdotal" de todo bautizado, para ofrecer sacrificios espirituales, agradables a Dios por la mediación de Jesucristo.

También el servicio a los hermanos que necesitan de nuestra ayuda forma parte de ese"sacerdocio real", para el que hemos sido consagrados por el Bautismo, como nos recuerda la institución de los siete diáconos que refiere la primera lectura.

En nuestra celebración de la Eucaristía Jesús se nos manifiesta nuevamente como el camino para llegar al Padre. Recibamos con agradecimiento y alegría la verdad que nos comunica y la vida que quiere compartir con nosotros.

CARLOS SOLTERO, S.J.






LA PALABRA DE DIOS HOY

¿CUÁNTO TIEMPO HACE...